Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

CONTEXTO

Esta aventura se origina en la segunda parte de la novela en el capítulo IV, cuando don Quijote sale de la venta ya armado caballero y con Sancho como  su escudero.
En ese momento don Quijote sale dispuesto a “desfacer entuertos” y encontrarse con aventuras     que le permitieran poder realizar hazañas de verdadero caballero  hidalgo para favorecer a los menesterosos, ayudar a los pobres y defender a los que no puedan hacerlo por sí mismos.


BREVE RESUMEN DEL CONTENIDO

Tan fue así que al poco de salir escucharon unas voces lastimosas que procedían de una zona de la espesura de los árboles. Dirigió a Rocinante hacia donde se escuchaban los lamentos y se encontró con la escena de un joven muchacho atado a un árbol y desnudo de cintura hacia arriba y a otro señor que le estaba fustigando golpes en la espalda. El joven castigado prometía paliar los daños causados al que le golpeaba. A la aparición de don Quijote, nuestro caballero andante le exigió que dejara de azotar al joven y que le abonara el importe de los meses que le debía de paga, según expresión que daba el joven que se llamaba Andrés, a lo que  Haldudo, que así se llamaba el amo de Andrés, le comunicaba a don Quijote que el muchacho mentía y que cada vez que traía el rebaño al pueblo siempre le faltaba una oveja y que lo que decía el muchacho eran mentiras.

Don Quijote, que pensaba que las mentiras no existían, dio pábulo al joven y exigió a Haldudo que dejara de azotarle y le pagara los deudas que tenía, a lo que el amo contestó que Andrés “le debía tres pares de zapatos y un real de dos sangrías·, y don Quijote decidió que esas deudas quedaban amortizadas a cambio de los castigos infringidos hasta ese momento al muchacho, y Haldudo prometió hacerlo así, pero que en ese momento no tenía dinero para pagarle y que lo haría en su  casa de la finca, soltando al muchacho delante de don Quijote.
Don Quijote pareció quedar satisfecho con el juramento de Haldudo y se marchó pensando que había conseguido salvar a  Andrés de este castigo.

Nada más marcharse, el tal Juan Haldudo volvió a atar a Andrés al carbol y siguió dándole en la espalda con la misma o mayor intensidad que antes.

CURIOSIDADES

En esta aventura se puede comprobar la mentalidad idealista de don Quijote como caballero andante, donde demuestra su buena intención y sentimientos, amparados con idealismos tan rígidos propios de los caballeros andantes, pensando que un juramento como el que hace el astuto Haldudo se va a cumplir, dejando el asunto por resuelto.

En el contenido existen párrafos de verdadero contenido quijotesco como:

“descortés caballero, mal parece tomaros con quien defender no se puede; subid sobre vuestro caballo y tomad vuestra lanza, (que también tenía una lanza arrimada a la encina, adonde estaba arrendada la yegua) que yo os haré conocer ser de cobardes lo que estáis haciendo”

O también esta curiosa cuando condona los latigazos por los zapatos:

“… pero quédense los zapatos y las sangrías por los azotes que sin culpa le habéis dado, que si él rompió el cuero de los zapatos que vos pagásteis, vos le habéis rompido el de su cuerpo, y si le sacó el barbero sangre estando enfermo, vos en sanidad se la habéis sacado; así que por esta parte no os debe nada.“

 En definitiva este episodio termina mal, al contrario de lo que pensaba don Quijote porque Juan Haldudo volvió a atar al árbol a Andrés y continuó dándole muchos más azotazos.