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Cuadernos Manchegos
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¿Cuáles son las verdaderas posibilidades del cultivo en nuestra Región?

Sin definirnos totalmente por una posición positiva o negativa, sí podemos considerar y analizar algunas particularidades del cultivo y de su producción que puedan dar una imagen real del futuro de su extensión, mantenimiento y/o aumento regresión en los próximos años.

Adaptación al medio

Es indudable que la planta se adapta perfectamente a los diferentes tipos de suelos y tierras de nuestra región, con mayor adaptación a las zonas más elevadas y en terrenos de mayor altitud. Sin embargo, las condiciones climatológicas pueden afectar  los desarrollos vegetativos de la planta, especialmente en los períodos de mayor temperatura. Por lo demás, la introducción de nuevas variedades de floración más tardía hacen que los riesgos por heladas sean menores y den mayores garantías.

Condiciones de cultivo

El desconocimiento generalizado  del manejo del cultivo en estas nuevas variedades en nuestra Región puede dar lugar a errores y a operaciones que puedan limitar la producción y, como consecuencia su rendimiento económico. Los aspectos técnicos donde se hace especial atención y que de igual manera puede asegurar un óptimo rendimiento son varios, pero hacemos especial mención a dos de ellos. El primero es la poda. El agricultor desconoce realmente cuál es el sistema de poda más adecuado, pero, en definitiva, tiene que plantearse una pregunta, dentro lógicamente de un sentido lógico: ¿Solamente almendras o almendras y almendros?

El segundo apartado es el control fitosanitario. Actualmente  el cuadro de plagas y enfermedades es reducido, pero la proliferación de almendros en determinadas zonas donde existe masificación puede dar lugar a la programación de un calendario de tratamientos adecuados para evitar problemas irreversibles.

Comercialización

En pocos años hemos pasado a tener 90.000 hectáreas de almendros en la Región. Es indudable que España importa anualmente tantas almendras como produce, por lo que, teóricamente, tenemos unas necesidades de consumo interna muy deficitaria, por lo que da la impresión que en el futuro vayamos cubriendo nuestras necesidades y no tengamos que estar pendientes de la producción americana de almendra que, en definitiva, es la marca el mercado y los precios. De otro lado el consumo de almendra a nivel mundial está incrementándose lo que permite pensar en unas buenas perspectivas a corto plazo. Es de esperar que los precios al agricultor se mantengan en unos niveles adecuados.

Últimas consideraciones

Las posibilidades de nuevas plantaciones en nuestra Región son bastante más amplias que en otras regiones, pero tampoco debemos abocarnos a un lanzamiento abusivo de su incremento. Lógicamente ni todas las plantaciones van a ser entables, como tampoco van a tener una estabilidad económica suficiente para mantenerse en el tiempo. Debemos organizar nuestras producciones y crear mecanismos de comercialización que puedan competir en igualdad con el mercado en general y adaptar nuestras producciones a un mercado en alza. Por su parte la administración está apoyando con buen sentido este cultivo por sus buenas perspectivas y el futuro de las mismas—y fundamentalmente de su rentabilidad— depende de los precios al agricultor y por derivación a los mecanismos del mercado internacional y, a nivel de nuestra Región, del sistema organizativo que pueda crearse para dar estabilidad y coherencia al mercado.