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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Sin embargo, el cuidado de las plantas de flor, que con todo mimo se cultivan en estos lugares, requieren unas especiales atenciones para que se desarrollen con toda su lozanía. Aunque el tema es muy extenso  en su recorrido sí es necesario tener en cuenta algunas peculiaridades que deben tenerse en cuenta para desarrollar  un cuidado adecuado a cada situación.

Las plantas que cultivamos en macetas y maceteros, las que podíamos llamar como plantas caseras o familiares, de hogar o de patios, son las que  más mantienen la atención de la mayoría de los pueblos y los que enaltecen la belleza de los patios y balcones.

Podemos indicar que en muchas ocasiones la atención de estas plantas no se realiza adecuadamente, porque los cuidados no se adecúan a las propias necesidades que requieren.

Vamos a referirnos únicamente a las plantas hogareñas, ñas que cuidamos nosotros mismos, porque las de parques y jardines ya se dedican expertos jardines en Ayuntamientos y entidades especializadas. Por ello, una vez que hemos elegido las flores a cultivar y ya las tenemos implantadas en la maceta, hay que tener presente algunas precauciones para no cometer errores que puedan desmerecer la presencia de las plantas de exterior que queremos que se contemplen.

Generalmente nuestras plantas de flores cultivadas necesitan una muy buena iluminación y temperaturas veraniegas. Estas propias necesidades hacen, como todos sabemos, que debamos incorporar agua para que las plantas no sufran de sed. Al mismo tiempo se hace necesario prestar algunas atenciones complementarias para mejorar la presencia ante nuestros  ojos.

A pesar de nuestra reconocida fama de excelente país en la atención de nuestras flores y nuestros ya conocidos patios, en muchas ocasiones los cuidados se olvidan o no se hacen con la debida atención.

Podemos mencionar como los errores de mayor importancia, los siguientes:

Las macetas donde se instalan las plantas no deben nunca regarse en exceso, por desgracia error bastante frecuente. El agua debe suministrarse en pequeñas cantidades y de forma periódica, procurando mantener  humedad pero nunca en exceso. Este abuso del agua produce podredumbre de las raíces de las plantas por asfixia, ya que el agua ocupa parte de los poros de la tierra e impide su correcta aireación. Un truco casero, muy fácil de realizar para conocer el estado hídrico de la maceta, se consigue en  introducir el dedo en la tierra y observar después que está húmedo, que puede saberse porque al sacarlo se extrae siempre tierra adherida, mientras que si está encharcada el dedo sale húmedo sin tierra adherida. Otra precaución  al incorporar el agua es  no esperar a que el líquido sobresalga ose encuentre al borde de la maceta o macetero. Es un error garrafal.

El agua debe aportarse al atardecer y en todo caso con agua no muy fría, sobre todo no hacerlo  en pleno día. Siempre que sea posible, de forma periódica se debe girar la maceta de orientación.

Las flores secas es necesario retirarlas de la planta, así como las hojas marchitas.

Si se observa la tierra muy endurecida, casi con costra es conveniente punzar la tierra con pequeños pinchazos alrededor para facilitar la aireación.

En general es una muy buena medida mojar la planta-hojas y flores- con un recipiente tipo spray con agua, especialmente al principio de la mañana.

En el caso de aparición de algún tipo de insecto que de forma fija se encuentre en la planta, lo mejor es recogerlo con la mano enguantada, introducirlo en un frasco y posteriormente retirarlo en los desagües. La utilización de spray con productos insecticidas solamente debe utilizarse cuando el problema se haya descontrolado, cosa que no debe ocurrir si mantenemos en observación las primeras apariciones de insectos fijos.

Los insectos voladores son inevitables y los sprays insecticidas no eliminan directamente a moscas, abejorros, avispas y otros, pero que realmente no suelen presentar graves problemas a las plantas, aunque únicamente la presencia de avispas puede ser peligrosa para las personas, en cuyo caso la solución es bastante complicada en principio, aunque existen determinadas plantas que alejan la presencia de avispas.

El resto de presencia de plantas en nuestros balcones, patios y jardines ya depende del propio gusto de cada cultivador.

Por último es muy conveniente incorporar algo de fertilizante a las plantas, pero si la tierra es fértil y, como las plantas obtienen suficiente alimento, tampoco es necesario abusar de su incorporación, pues basta pequeñas fracciones de cualquier tipo de abono comercial cada quince o veinte días. Es suficiente con tres o cuatro granos.

Con estos sencillos cuidados tendremos nuestras plantas en perfectas condiciones durante todo el verano.