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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Ya han pasado muchos años desde que nuestra tradición vitícola se ha visto evolucionada por distintos conocimientos y aplicaciones técnicas en las plantaciones de viñedo. Bien es cierto que en esencia  las prácticas culturales siguen siendo las habituales y, por tanto, los cambios no han sido muy sustanciales en este sentido. Dicho de otra manera, la viña se sigue podando, se continua con los tratamientos y las recolecciones se siguen haciendo, así de sencillo, pero los métodos de conseguirlo sí han variado sustancialmente. Los que indudablemente han revolucionado el cultivo de la viña han sido básicamente dos: las transformaciones de vaso a espaldera de las plantaciones de viñedo y la entrada en producción de nuevas variedades de uva denominadas “ mejorantes”.

Este segundo apartado ha influido notablemente en las costumbres y modos de producir, toda vez que estas nuevas variedades requieren unas determinadas prácticas algo diferentes de las habituales. Así, nuestras tradicionales variedades de Castilla- La Mancha han venido siendo desplazadas por otras cuyas peculiaridades vegetativas las hacen diferentes. Si exceptuamos nuestra dos variedades patrón de nuestra Región: Airén y Tempranillo (Cencibel), otras han desaparecido. Recordemos algunas de ellas como nuestras variedades Pardillo, Chelva, Tinto Velasco, Cidial y otras, actualmente inexistentes, que han venido siendo sustituidas paulatinamente por las nuevas: Macabeo, Verdejo, Cabernet Sauvignón, Syrah, Merlot, por mencionar algunas.

Es indudable que la introducción de estas variedades ha supuesto una nueva orientación en la producción y en las características de nuestros vinos y ha producido, no solamente un cambio fundamental en las épocas de recolección y el momento oportuno de vendimia, sino cambios en los sistemas de elaboración.

La aportación de estas variedades ha generado una nueva presencia de distintos tipos de vinos al mercado, con la consiguiente apertura de la diversidad que presenta actualmente Castilla – La Mancha al mercado nacional e internacional.

De forma breve, pasaremos a mencionar sucesivamente las propias características de nuestras variedades, tanto de las tradicionales aun cultivadas, como de las nuevas variedades introducidas, que hoy han dejado de considerarse como actuales, porque su implantación en nuestra Región data de hace ya muchos años.

Empezaremos por nuestra variedad tradicional y eterna:

AIRÉN

Es la variedad característica de Castilla- La Mancha, prácticamente  exclusiva de nuestra Región (ocupa el 32 por ciento de la superficie mundial de viñedo y en Castilla La Mancha el 80 por ciento).  Se cultiva también en la zona levantina. Tiene varias sinonimias: Valdepeñera, Manchega, Forcayat y Lairén. Es variedad autorizada en las Denominaciones de Origen Valdepeñas, La Mancha, Vinos de Madrid,  Bullas (Murcia) y Málaga. La superficie ha disminuido considerablemente en los últimos años, situándose actualmente en un 48 por ciento de la superficie regional.

Variedad muy rústica y resistente a enfermedades. Muy productiva y que admite podas cortas por la prolificidad de las yemas inferiores de los sarmientos. Se adapta perfectamente al sistema de formas apoyadas.

Hojas grandes con cinco lóbulos, los superiores  con senos profundos, nervios del envés de la hoja vellosos y dientes de los lóbulos rectilíneos.

Yemas fructíferas con tendencia cónica, en punta, tamaño medio y vellosidad manifiesta casi integral.

El fruto es un racimo de tamaño grande y apretado; con hombros y muy corto pedúnculo; uvas redondeadas de color pálido-amarillento y tienen bastante pruina. Mosto de color amarillo- pálido, aromas propios (plátano y pomelo), escasa acidez y aceptable graduación alcohólica. Se utiliza para la elaboración de vinos jóvenes del año.

De paladar suave, aromas delicados y fina entrada en boca.

Viticultura Castilla La Mancha
Viticultura en Castilla La Mancha