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Cuadernos Manchegos
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Más de una veintena de médicos, residentes y enfermeras del Área Integrada de Guadalajara han asistido hoy al curso de ‘Comunicación en Situaciones Críticas’ organizado por la Unidad Autonómica de Coordinación de Trasplantes de Castilla-La Mancha y los coordinadores de trasplantes del Hospital Universitario de Guadalajara.
 
El curso se basa en cómo mejorar la comunicación a la hora de abordar malas noticias y la importancia que tiene la manera de comunicar a la hora de plantear la donación de órganos a los familiares de la persona que fallece, con el fin de reducir el índice de negativas familiares.
 
El curso, impartido por los profesionales de la Organización Nacional de Trasplantes, Itzíar Martínez y David Uruñuela, aborda aspectos como los sentimientos asociados a la pérdida y la separación, la actitud ante las reacciones de dolor o la manera de desarrollar un comportamiento profesional eficaz, dando especial importancia al contacto previo y el acompañamiento, así como adaptar el mensaje y el vocabulario a pacientes y familiares.
 
La dinámica del curso apuesta por un carácter interactivo y basado en las aportaciones y experiencias de los propios participantes, que han podido expresar las dudas surgidas a la hora de comunicar malas noticias.
 
Asimismo, se han puesto en marcha ejercicios para desarrollar la habilidad del interlocutor en las entrevistas con las familias de los pacientes. Para ello se han escenificado situaciones reales con el fin de aprender a comunicar un fallecimiento y solicitar la donación, manejar sensaciones y sentimientos y cómo actuar ante las reacciones de dolor de familiares y pacientes, siempre desde el máximo respeto a la voluntad de las familias.
 
El objetivo, ha señalado durante su intervención Itzíar Martínez, es que, “ante un fallecimiento, que es la mala noticia, sepamos informar adecuadamente y ofrecer a los familiares un derecho que tienen, que es la posibilidad de que su ser querido done sus órganos”.
 
En los últimos años se han ido reduciendo progresivamente las negativas familiares a la donación de órganos. En Castilla-La Mancha, el porcentaje de negativas se situó el pasado año en la cifra más baja de su historia, con un 9,22 por ciento, por debajo de la media nacional.
 
En lo que va de año, en Guadalajara se han producido seis donaciones, dos de ellas multiorgánicas y cuatro de tejidos, que han servido para salvar vidas o mejorar notablemente la calidad de vida de pacientes que estaban a la espera de un órgano.
 
En este sentido, los coordinadores de trasplantes del Hospital de Guadalajara, Elena Yáñez y Pablo Rojo, han valorado la generosidad que demuestran pacientes y familiares con un gesto que permite “regalar vida cuando la persona ha fallecido”, además de valorar la participación de todos los profesionales implicados en una donación.
 
Rojo ha destacado la importancia de esta formación porque “debemos ser capaces de saber acompañar a familiares y pacientes en este proceso para que luego sea más fácil informarles de un derecho que tienen, que es que los órganos de su familiar puedan salvar a otras personas”. Eso, ha concluido, “es importante porque no sólo es un gesto generoso que salva vidas sino que también puede ayudar durante el proceso del duelo”.