Verum, Hazlo de verdad
Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Para todos los que hemos leído y regocijado con toda la literatura del genial Miguel de Cervantes, siempre nos ha sorprendido por variadas razones: por la amplitud de sus recorridos en los hechos y acontecimientos narrados y por su indudable habilidad para introducirnos en los temas que relata y la continuidad de los mismos.

Uno de los aspectos que más me han llamado la atención es la amplitud de las palabras y expresiones que utiliza para definir o describir hechos y personajes, ya que,  en cada una de sus obras, se advierte esa originalidad de manejo de los sucesos, continuada con la habilidad de utilizar las palabras y los distintos giros, indudablemente con los vocablos del castellano viejo de la época y con expresiones que, aunque algunas  o muchas de ellas hoy en día está obsoletas porque se usan poco, sin embargo marcan una cultura importante para nuestro autor.

Tal es así que de cualquiera de sus obras pueden obtenerse resultados y curiosidades dignas de mencionar y que el lector no consigue transcribir o interpretar -aunque lógicamente de fácil deducción- a pesar de las numerosas apostillas que aparecen en cualquiera de sus obras.

Vamos a dedicarnos una por una a todas sus obras y podremos comprobar lo que en este artículo se menciona.

Comenzaremos por una de las novelas ejemplares que siempre me han gustado por su ingenioso argumento y tema elegido y no es otra que: “El licenciado Vidriera”.

Como todEl Licenciado Vidrieraos sabemos el personaje creado es el de un estudiante que, por un encanto amoroso, se cree que es de cristal y que dispone de  la particularidad de tener sabias respuestas para todo y  contestar con ingeniosas palabras, así como definir con criterio sensato, por lo que se hace famoso y popular.

Nos resulta curiosa, por ejemplo, la definición que otorga a lo que hoy en día llamaríamos Casas de prostitución. Pues bien en nuestra novela se las define como: “Casas llanas y de venta común” (Original, ¿verdad?) Así como a las señoras que se dedican a vender su cuerpo, lo que llamaríamos hoy en día rameras, prostitutas, barraganas, pelanduscas, al autor se le ocurre definirlas como “Damas de todo rumbo y manejo”. (Curiosa definición).

En otro de sus contenidos habla del vestuario de las gentes de la época e indica que  en aquel entonces se podía vestir de negro o de papagayo. Vestirse de negro era colocarse ropa de estudiante con su bata, gorro y capa negra y por otra parte vestirse de papagayo era colocarse la vestimenta lujosa de soldado.

En otro lugar aparece la utilización de la palabra majagranzas, que no quiere decir nada más que tratarse  de un hombre tonto y poco inteligente, que en algunos sitios llamaríamos un sinaco.

Otra de las expresiones curiosas, o mejor dicho contestación, es cuando le preguntan por su salud a lo que el Licenciado contesta: De salud estoy neutral (¿Qué les parece?).

En otro pasaje de la novela narra que unos  muchachos le tiraban piedras para comprobar si, al ser de cristal, se rompía en mil pedazos y el licenciado les amenazaba de esta original manera: “Sois porfiados como moscas, sucios como chinches y atrevidos como pulgas”.

Es sentimiento finalizar con esta novela ejemplar porque no hay más espacio, pero añadiremos otra expresión que me resultó extraordinariamente curiosa como resulta a la contestación que el Licenciado expuso a un hombre que la había preguntado lo que era necesario hacer para llevarse bien con su mujer, a lo que nuestro buen estudiante dijo:  “Dale lo que hubiere menester, déjala que mande en todos los de su casa, pero no sufras que ella te mande a ti”.

En definitiva, lo mejor es que se lean con tranquilidad y sosiego esta Novela tan ejemplar. Disfrutarán con ella.