Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Son cada vez mayores los conceptos que se van incluyendo en las economías mundiales con relación a los concepto de contaminación, eliminación de residuos, reciclaje, reutilización y otros conceptos que teóricamente son medidas tendentes a mejorar nuestra sistema de vida evitando problemas de salubridad y de eliminación de sustancias y ambientes contaminantes.

Es muy cierto que los temas abarcan  amplia gama de acciones y actividades que realizamos cotidianamente y a los que se van prestando cada vez más soluciones que pueden ser relativas, aunque no absolutas, pero que ayudan a mejorar nuestro ambiente y nuestra forma de vida más sana.

La contaminación atmosférica, los ambientes saturados, la contaminación de aguas por la utilización de productos fitosanitarios y la cada vez más frecuente aparición de ciertas enfermedades que hasta ahora no eran alarmantes y que en estos tiempos están  evolucionando en mayor proporción que hace años son situaciones reconocidas actualmente.

Es evidente que algo hay que hacer y de hecho ya lo estamos consiguiendo: los coches eléctricos, la producción de agricultura ecológica, la recuperación para su subsiguiente utilización de maquinarias, productos electrónicas y otros utensilios del mercado, con la introducción del concepto genérico de “Economía Circular”, para olvidarnos del concepto que hasta ahora teníamos “de usar y tirar”. De esta manera están actuando por suerte con nuevos mecanismos de auto utilización y reciclaje.

Sentimos no estar de acuerdo con la propaganda que durante muchos años se ha estado realizando con el  mundo agrario con posturas de personas, entidades y asociaciones que han utilizado la agricultura como la culpable  de la contaminación del medio ambiente, los ecologistas con la desaparición de cierta especies de flora y fauna, en definitiva que se postularon a los agricultores como los verdaderos culpables de muchos de los males de la economía y de la alimentación humana.

No es difícil valorar los mecanismos y actividades que se utilizan en la agricultura para estimar esta problemática. Efectivamente, es necesario reconocer que la utilización de ciertos productos fitosanitarios han producido problemas en la acumulación de residuos en las aguas y en los productos del campo, pero nunca en la medida que se ha valorado por los detractores.

En primer lugar que la mayor acusación procede de la utilización de productos fitosanitarios, pero hay que decir que no se puede generalizar, porque los principales productos que se han utilizado en la agricultura como posibles agentes contaminantes eran los llamados productos insecticidas y fungicidas.  A este respecto aclarar que no todos los productos insecticidas son contaminantes de residuos en las aguas y los alimentos y añadir que, entre los productos fungicidas , la mayoría son prácticamente inocuos para la contaminación.

 En relación a las posibles incidencias en la alimentación hay que decir  que todos los productos insecticidas tenían un plazo de seguridad en su aplicación, que era un dato que permitía que el producto final no llegara al mercado con efectos residuales.

Y posteriormente se hizo una recalificación de productos para introducirlos en la aplicación por parte de los agricultores de la Agricultura ecológica, así como una desaparición  en la lista de productos utilizados en los tratamientos tradicionales de una gran parte de productos utilizados anteriormente.

Resumiendo podemos decir que en todos los sectores productivos se han encontrado problemas de todo tipo y desde luego la agricultura no ha sido la que mayor incidencia haya tenido, porque no debemos olvidar la contaminación urbana, la contaminación de fábricas, los residuos depositados por industrias de todo tipo que, evidentemente, no han mejorado el medio ambiente y producido una mayor incidencia de ciertas enfermedades.

Agricultura Tomelloso

 Volviendo a nuestros agricultores hemos de decir que, independientemente de todas estas situaciones, no son actualmente tan alarmantes, pero sí nos resulta muy problemática, y cada vez en mayor medida, la evolución de la pérdida de calidad de nuestra tierras, que se transforma en la pérdida de la fertilidad de los suelos donde se cultivan las plantas  y que nos sirven de alimentación, tanto para los humanos como para la ganadería.

No cabe duda que la fertilidad de la tierra va disminuyendo a medida que  se van produciendo y cultivando distintos cultivos, tanto los de carácter intensivo anuales, como los plurianuales.

También es cierto que estas situaciones muchas veces son desconocidas por el agricultor y fuerza las situaciones con la utilización de productos que mejoran las condiciones de las plantas cultivadas como fertilizantes, enraizantes, reguladores del crecimientos,  que son evidentemente efectivos, pero que al suelo, a la tierra que cultivamos, no le afecta en ningún sentido, por lo que, insistimos, hay que recordar que cultivemos la/s planta/plantas  que tengamos en las parcelas,  se hace necesario mejorar siempre, o al menos, mantener la fertilidad del suelo, con la obligación de incrementarlo y para ello todos sabemos dos de los sistemas que desde la antigüedad cualquier agricultor aprendía, como son la incorporación de materia orgánica a los suelos, utilizando  lo que siempre se ha venido realizando, como el enterrado de rastrojos y el estercolado de nuestras tierras, pero aunque esto sea cierto, existen otras circunstancias que  pueden fácilmente no favorecer la calidad de nuestros terrenos.

Agricultura Tomelloso

En sucesivos artículos seguiremos repasando las distintas circunstancias de la agricultura actual en nuestra comarca.