Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Hemos descrito las características y diseños de las cuevas: su tamaño, sus destalles  constructivos, sus tinajas: tipo, volumen y clases, sus obras de albañilería  o de las mejoras realizadas por el propio viticultor.

Pero, además, entre otras muchas cosas, en las cuevas  existían otro tipo de detalles que permitían un mejor manejo del espacio de las cuevas como de las tinajas y, en definitiva, de un correcto proceso de control, manejo y disponibilidad para que toda la elaboración transcurriera con la mayor normalidad posible.

Así, como detalles constructivos, podemos añadir otros que no hemos nombrado y exponemos como curiosos, aunque por todos conocidos, como muy frecuentes y casi siempre existentes.

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En la construcción y picado de las paredes todos aprovechaban un lateral de la escalera, generalmente, y casi diríamos que exclusivamente, al inicio de la entrada unos huecos picados en la tierra que se denominan y se conocen con el nombre de “fresqueras”. Eran espacios, excavados como hemos dicho, de forma lateral a la escalera, generalmente rectangulares de mayor o menor profundidad, aunque siempre de poca altura, que podríamos decir que eran las despensas de la casa, lo que podríamos llamar frigoríficos de los actuales, donde habitualmente se guardaban para su conservación todo tipo de alimentos: conservas, embutidos, bebidas, líquidos, preparados cárnicos que allí se almacenaban para su posterior aprovechamiento. En otras ocasiones y para menores capacidades y pequeñas cantidades se colgaban en la pared unos armarios realizados con madera y enrejados con malla de alambre fino para evitar la entrada de moscas y mosquitos, donde de igual forma se conservaban pequeñas cantidades de los mismos o parecidos productos de consumo.

Otro de los huecos o espacios que también se realizaban picando el terreno eran las llamadas “contraminas” que no eran otra cosa que pasillos de poco más que la anchura de una cuerpo humano de muy pequeña altura, en muchas de ellas hay que recorrerlas agachados, cuyo misión era comunicar desde la escalera el acceso a la parte superior de las tinajas al entramado y pasarelas que recorrían toda la tinaja para mejor observación del proceso de fermentación, que estaba formado por barandas, balaustres y balaustradas construidas para tal fin y que eran más frecuentes en la cuevas de mayor volumen y espacio.

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También podemos destacar un tercer espacio que es frecuente que existan en las cuevas, como son los pozos de agua, previamente excavados a la construcción de las cuevas, que disponían de distinta profundidad según las zonas del pueblo, pero que hemos encontrado de más de 30 metros.

En la construcción de la escalera, que como hemos ya indicado, era lo último que se hacía en las cuevas, después de realizada toda la excavación, en algunos casos nos podemos encontrar, generalmente a  mitad de la misma, un escalón liso, de forma rectangular, casi cuadrado a un lado del escalón de la escalera y, cuando existe contramina, a su misma altura, cuya principal utilidad era para poder instalar y colocar en ella el ventilador que aireaba la cueva y permitía disminuir o eliminar el “tufo” que se formaba en la cueva durante la fermentación.

En otro artículo seguiremos explicando otros medios materiales que se pueden encontrar en las cuevas.