Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

El origen de las cuevas de Tomelloso se sitúa a partir de mediados del siglo XIX, cuando los viticultores decidieron crear su propia caja de ahorros excavando cuevas para elaborar vinos con sus propias cosechas de uvas y mantener un patrimonio económico en sus viviendas habituales.

A partir de esa  fecha la evolución fue tan rápida que en pocos años y hasta 1920 el dinamismo superó las mismas posibilidades de la población que se encaminó con decisión y valentía a una aventura en la que se tenía escasa experiencia.

El esfuerzo, tesón y sacrifico que supuso la excavación de las cuevas, su posterior inclusión de tinajas y el mantenimiento anual de la vendimia y mostos producidos ha sido una labor digna de alabar y merecedora de encomiables elogios por el enorme laboriosidad que supuso a una población abocada a la viticultura.

Todas las cuevas se excavaron en el propio solar de la vivienda habitual del viticultor, por lo que el subsuelo del casco urbano de la localidad se encuentra vacío y hueco.

Se calcula que estuvieron abiertas y en funcionamiento cerca de dos mil quinientas cuevas en el núcleo urbano de la población, por lo que se puede asegurar que la capa subterránea de Tomelloso es una cueva continua y prolongada, especialmente ubicadas en el centro del núcleo de la población.

La excavación de las cuevas se hizo siempre perpendicular al eje del suelo y de la misma longitud que el largo de la fachada de la vivienda del viticultor y completando su capacidad con la colocación de tinajas de capacidad variable, de acuerdo con sus necesidades.

Como media general podíamos indicar que nuestras cuevas suelen tener una superficie media de 60 a 80 metros cuadrados; una profundidad de 6 a 8 metros y unos volúmenes aproximados de capacidad del orden de 40.000 a 60.000 litros.

Sus tamaños son de forma rectangular y con una primera capa dura variable de 2 a 4 metros según zonas de la localidad.

Las cuevas de Tomelloso son cuevas urbanas, familiares, linealmente profundas y de construcción rectangular y representan ser únicas, exclusivas y diferentes de cualquier otra cueva de elaboración de vino del mundo.

Han supuesto el ahorro y medio económico de los viticultores de Tomelloso durante más de ciento cincuenta años y base de su economía.

Las terreras

Las terreras han sido unos personajes reales que se hicieron populares y  han pasado al patrimonio cultural de Tomelloso como ejemplo de laboriosidad y esfuerzo común.

Estas personas eran mujeres que se dedicaban sacar al exterior la tierra que se producía en la excavación de las cuevas.

Su traje característico de tomellosera con pantalón, camisa y pañuelo típico ha sido base del patrimonio de la localidad. Estas personas eran generalmente familiares y/o amigos de los picadores y que cobraban a jornal por sus horas trabajadas cuando no eran de la propia familia del viticultor.

Según se iban picando las cuevas, las terreras se encargaban de ir vaciando la tierra producida por los picos. Se colocaba una terrera en la parte inferior de la cueva y dos en la parte alta de la cueva o lumbrera. La terrera de la cueva con una pala llenaba la espuerta, sujetándola entre los pies, y  las del exterior giraban el cilindro de madera que llevaba la garrucha que hacía subir la espuerta de tierra.

Tenían su propio entendimiento. Cuando estaba llena la terrera de la cueva gritaba “espuerta” para que las del exterior elevaran el contenido. En muchas ocasiones era necesario echar en la espuerta una piedra de mayor peso en cuyo caso se gritaba:  ”espouerta y terrón” para indicar a las de arriba que era necesario ejercer un mayor esfuerzo

La espuerta con tierra podía pesar unos 20-25 kilos y con “terrón” unos 30-35 kilos.

Estas mujeres han sido inmortalizadas en fotografías, cuadros, dibujos y pinturas como ejemplo de laboriosidad de  la localidad

Cuevas de Tomelloso

Cuevas de Tomelloso