Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos
Libro Cuevas de Tomelloso

Hemos seleccionado una serie de expresiones de uso muy común en nuestro vocabulario y conversaciones cotidianas, haciendo alguna pequeña ampliación del sentido de cada una de ellos  que clarifica el contenido y procedencia original de  las expresiones.

De tres al cuarto. El cuarto era una de las monedas fraccionarias de valor más bajo usadas en España. Una moneda de cobre cuyo valor era el de cuatro maravedís de vellón; equivalente, más o menos, unas dos diezmilésimas de euro. Así que, si por un cuarto se compraban tres productos no serían de gran calidad.     

Estar sin blanca. La expresión  viene de la palabra blanca, que en tiempos de Felipe II de España era una moneda de poco valor. Era una moneda de vellón (aleación de cobre y plata), de bajo valor, llamada blanca porque era tratada con un blanqueado que le daba aspecto plateado y claro, frente a otras monedas de vellón de color más cobrizo y oscuro.

Importar un pimiento. La expresión proviene de la pintura del siglo XVII, época en la que los artistas comenzaban a pintar bodegones en los que incluían granadas, limones y otros alimentos. Sin embargo, no incluyeron pimientos, que son difíciles (por no decir imposibles) de encontrar en estas pinturas. Por eso se empezó a utilizar esta expresión para decir que algo no es importante.

A huevo. Antiguamente los huevos tenían un precio tan bajo que se utilizó como comparativo. Si lo muy caro se compraba a precio de oro, de lo muy barato o casi sin coste se decía que estaba a huevo.

A hurtadillas. De modo furtivo. Proviene de hurtar, del latín furtum, hurto,  de furtare, de  la misma raíz que furtivo.

Ir cagando leches. La expresión viene del siglo XIX, cuando los transportes de la leche se hacían en tinajas, primero de barro y luego de metal y estas se llevaban en los carros o en brazos. Cuando la leche se llevaba a vender, se tenía mucha prisa pues la leche se estropeaba enseguida, cosa habitual de la época. El caso era que, bien por el traqueteo de los carros, bien por el caminar apresurado de quien portaba el cántaro, en ambos casos era inevitable que se salpicara borbotones de leche por el camino, la leche, al contrario que el agua, deja una mancha, que se descompone y atrae a los insectos, y se asemeja a las plastas (excrementos) de las vacas. Cuando corría más de la cuenta, dejaba ese reguero a lo largo de los caminos o calles, y por eso se decía, "ha ido cagando leches”.

A cal y canto. Proviene de la antigua costumbre de tapiar puertas y ventanas para que no se colasen intrusos durante los periodos en los que el propietario no iba a estar en la misma. Para ello levantaba un muro a base de piedras (normalmente cantos rodados) y una pasta hecha de cal.

La pelota está en el tejado. La expresión proviene de cuando en los juegos de pelota jugados por los niños en las calles del pueblo, ésta se colgaba en un tejado. Entonces el juego quedaba en suspenso hasta que la pelota no bajase y botase para poder seguir jugando el tanto y que producía indecisión por la resolución de poderla bajar o no.

Manda huevos. La expresión correcta es "manda uebos". La palabra "uebos" procede del latín “opus”, y significa "obra, trabajo, necesidad", "cosa necesaria". Manda uebos proviene de “mandat opus” (manda la necesidad o la necesidad obliga) que se usaba en el ámbito judicial para indicar que unas pruebas o argumentos eran tan contundentes que obligaban a ver los hechos de una determinada forma y actuar en consecuencia.

Marear la perdiz. Esta expresión proviene del deporte cinegético. La perdiz es un ave de vuelo corto que no resiste mucho tiempo en el aire. Los ojeadores asustan y acosan a las perdices tantas veces sean necesarias, de tal forma que las cansan para así enfrentarlas mejor a los cazadores.

Cruz y raya. Antiguamente existía la costumbre de iniciar una carta o escrito con una cruz, para que Dios o los santos guiaran el escrito y  finalizaba con la rúbrica o “raya”. Indica que está todo dicho. 

Al retortero. La palabra Retortero proviene del latín  retortum, de retorquēre, retorcer, envolver. De ahí desordenado, tirado, manga por hombro.

Cargar las tintas. En su origen, era una frase del mundo del periodismo con la que se indicaba que, dada la importancia o la conveniencia de una noticia, se debía insistir constantemente en ella, escribiendo todo tipo de artículos relacionados con el asunto.