Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Para  entrar en materia hemos de decir que los pulgones son unos insectos que pican la savia de las plantas y las hacen languidecer y perder su vitalidad y aunque siempre se les llama pulgones como denominación genérica en realidad son pulgonas, es decir, hembras las que de verdad son las que molestan a las plantas, las muy truhanas, porque es necesario indicar que los pulgones machos tienen muy poco que hacer en la vida de las pulgonas hembras o casi nada. Vamos que son meros instrumentos de las hembras y solamente se utilizan cuando ellas están interesadas y deseosas. Todo un poema.

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Las pulgonas que vemos en las hojas y otras partes de las plantas se dedican a alimentarse y pasarlo bien chupando savia de las plantas verdes de las especies de cultivos que les gustan- aunque hay pulgones que no llegan ni alimentarse-, pues son muy exquisitas, pero también aparecen algunas veletas que hacen a todo y les gustan variadas y distintas plantas. Cuando ya están hartas de comida,  satisfechas y notan que la comida es abundante son generosas,  les da por parir otras hembras para que también den opción a otras, pero, las muy astutas, llega un momento que se dan cuenta que ya hay más hembras que comida y entonces sueltan unas nuevas hembras aladas para que se vayan a otras plantas y las dejen tranquilas a las que ya están.

Pero, fíjense si son ávidas  y poco delicadas, que algunas especies, cuando se cansan de una planta, se divorcian de ellas y sacan esas pulgonas con alas que hemos dicho de su propio cuerpo y estas se van a otras plantas con tanta facilidad que enseguida se acostumbran a estas nuevas plantas, y así es una forma de que las se quedan tengan alimento para todas. ¡Qué listas son! ¿Cómo llamaríamos este acto de inteligencia?

Alicia Valentín Abogados

Bueno pues así se pasan todo el verano, chupando, chupando y chupando y pariendo, pariendo y pariendo cuando les apetece y el macho sin entrar en faena ¡qué locura! y es que a estas pulgonas les corre prisa porque a los dos meses saben que van a fallecer de muerta natural, no sin antes haber dejado entre cuarenta a cien nuevas pulgonas.

Bueno, pero luego llega el frio y, amigo, hay que resguardarse para el invierno y entonces es cuando se acuerdan de que el macho sirve para algo y aunque no tienen mucha intención ni tampoco les apetece mucho, les impulsa su instinto matrimonial y maternal y sacan unas pulgonas y pulgones alados o no y ya, satisfechas por el apareamiento con el nueva pareja, le abandonan a su suerte y nada, ponen un huevo o no, que tampoco es que sean muy espléndidas después de la comilona que se dan en el verano, porque hay que decir que algunas no quieren al macho, lo desprecian y siguen, como hemos dicho, pariendo hembras aladas o no, para seguir con la juerga de comer, porque hay de todo en la viña del señor.

Las hembras pareadas más formalitas, ponen ese huevo en invierno que en la primavera sale otra hembra, pero  machos, no, ¿para qué? si no los necesitan, y continúan con su proceso reproductivo sin acordarse de los machos que mueren de inacción físico y sexual, abandonados,  repudiados, olvidados, tristes y sin consuelo alguno. Así pasan la vida estas pulgonas, pero, eso sí, son muy limpias, pues como chupan mucho azúcar en exceso y por golosas, y para no padecer diabetes, gran parte del azúcar que obtienen de la savia de las plantas las expulsan por la parte que todos conocemos en forma de pequeñas bolitas redondeadas y casi cristalinas que son muy aprovechadas por otros insectos como las hormigas, que es una especie que hay que darlas también de comer aparte. Además como viven juntas sería lógico pensar que se comportaran como verdaderas amigas, pues no es así, cada pulgona va marcando en la planta la zona donde quiere  alimentarse y cuando alguna se le mete en su territorio comienza a darle con el culo a la intrusa y como son muy educadas la invasora entiende que es peligroso pasar por el territorio en ese momento, por lo que es fácil ver en algunas hojas ciertas veces, y con paciencia, observar algunos extraños y rápidos movimientos en el grupo de la hoja.