Cuadernos Manchegos
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Este próximo 28 de agosto, Vinícola de Tomelloso recibirá el título de Viñador de Honor en el ámbito de la Agricultura en esta Feria y Fiestas 2021.

Charlamos con Fernando Villena, presidente de Vinícola y nos cuenta que “cuando la empresa se creó uno de los factores importantes era poner la palabra Tomelloso”, no solo para dar a conocer los productos en la localidad sino fuera de nuestras fronteras. Por ello, la Cooperativa tiene el nombre de Vinícola de Tomelloso y nos ha hecho mucha ilusión que nos hayan otorgado el galardón de Viñador porque nosotros siempre hemos llevado Tomelloso por bandera y hemos querido dar a conocer nuestros productos fuera de nuestras fronteras y llevar bien alto el nombre de Tomelloso.

¿Qué supone para Vinícola de Tomelloso este reconocimiento?

La verdad es que representa una gran satisfacción que nos hayan dado este reconocimiento, porque hace poco oí que “este reconocimiento, al final, para un tomellosero, supone como al que le dan un Óscar”, por lo tanto, que nos hayan dado este reconocimiento a la empresa Vinícola de Tomelloso, después de 35 años que lleva caminando en el sector, pues me llena de orgullo e ilusión, sobre todo a los socios que fundaron la bodega y a los que están actualmente y, por supuesto, a los trabajadores que han hecho que esta empresa sea grande.

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¿Cuáles fueron los inicios de Vinícola de Tomelloso?

La bodega se funda en el año 1986 y todo esto viene promovido por un proyecto de reestructuración de viñedo, que había en Europa en el que aproximadamente 46 viticultores participan en él y donde todavía ellos no pertenecían a ninguna cooperativa y donde querían introducir variedades nuevas  y hacer cosas diferentes como era elaborar productos de calidad, embotellarlos y salir con nombre al mercado. Este proyecto provoca que surja esta unión de cooperativa donde actualmente la conocemos como “Vinícola de Tomelloso”.

Este proyecto estuvo muy marcado por los técnicos que había en la administración como fueron D. Ángel Bernao y D. Ricardo Rodríguez, que asesoraron a los viticultores que hoy en día han formado la bodega y nace de esa inquietud por hacer cosas diferentes a lo que se venía haciendo en Tomelloso, intentar elaborar productos diferentes.

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El primer Director Técnico que tuvo la bodega y el encargado de poner en marcha el embotellado fue un tomellosero, Felipe Blanco, que estaba elaborando vinos en Canarias y también Francisco Granados que fue su ayudante y el que se quedó al frente del proyecto.

¿Qué os lo que os diferenciaba del resto de cooperativas que existían en aquellos  años en Tomelloso?. ¿Qué particularidades ofrecía del resto?

Este proyecto nace para apostar por hacer vinos de máxima calidad y embotellarlos. En Tomelloso ya se estaba haciendo vino, pero no se estaba apostando por usar variedades diferentes como hoy en día  se han ido introduciendo y nosotros aplicamos una tecnología puntera en la elaboración de los vinos, que fue un proyecto revolucionario en torno a la maquinaria. De aquí nace lo que se conoce como la “vendimia temprana”, con unas variedades diferentes como Macabeo, Cabernet Sauvignon o Airén con una elaboración de vinos diferentes, con poca graduación alcohólica y muy afrutados que salieron al mercado y tuvieron gran éxito y que hoy en día tenemos nuestras distintas marcas muy bien posicionadas en el mercado como la marca Añil y Torre de Gazate.

Esta puesta en marcha nos supuso un trampolín enorme porque esas marcas cuando salieron al mercado tuvieron una gran aceptación desde el primer momento. Ya en el año 1991 la bodega empezó a comercializar sus primeras marcas de vino que fue Añil, reconocida con un zarcillo de oro a nivel nacional y que tuvo una enorme aceptación.

Actualmente llevamos ya 35 años de presencia en lo que es el sector vitivinícola y con nuestras marcas más de 30 años.

¿Cuál ha sido las filosofía comercial que ha tenido la Cooperativa?

Nosotros no hemos perdido nuestra filosofía de seguir apostando por la calidad. La bodega maneja 16 variedades diferentes de uva y donde no solo está presente en el mercado nacional, sino que sus inquietudes están en el mercado internacional desde hace ya mucho tiempo y nosotros seguimos todos los años innovando dando un buen producto con una buena calidad para que un consumidor cuando destape una botella de Vinícola de Tomelloso año tras año reconozca ese producto y que vea que está con la calidad original por la que se fundó la Cooperativa

¿Cómo surgió la idea de elaborar uno de los primeros vinos espumosos de la región que se ha hecho famoso con el nombre de Mantolán?

Mantolán fue un proyecto que se inició a raíz de cuando se creó la Bodega, con un proyecto innovador de vinos espumosos que no se estaba haciendo nada en esta región y donde impulsados por el que hoy en día conocemos como IVICAM, que antiguamente se llamaba Escuela de Capacitación Agraria, donde allí se empezaron a elaborar, con ayuda de los técnicos que allí estaban, este tipo de vinos y la bodega empezó  a desarrollarlos como algo diferente que no se estaba haciendo en la región y que era un proyecto que podía ser interesante a futuro. De hecho la bodega es pionera en la elaboración de vinos espumosos en pequeñas cantidades pero bien elaborados por el método champenoise.

¿Cuántos socios tenéis en la Cooperativa?

Actualmente tenemos 60 socios y se manejan entre 1800 y 2000 has de viñedo y la bodega está en torno a unas cifras de 16-18 millones de kilos de uva de media.

Si hubiera que ensalzar alguna cualidad de Vinícola, cuál sería?

Yo ensalzaría la ilusión con la que estos socios comenzaron este proyecto y las ganas que le echaron, porque pasaron años muy complicados cuando  nació la Cooperativa, porque hubo sequía y parecía que lo que se estaba haciendo no iba a dar resultado, pero al final este proyecto lo que ha venido a demostrar es que la región ha cambiado a producir distintos vinos para diferentes cosas y con gran calidad. Vinícola de Tomelloso en su día fue una de las primeras bodegas que vio eso y sus socios hay que reconocer que tuvieron esa visión de futuro. Estamos hablando de que tenemos una bodega en la que se puede elaborar muy bien, que tiene una tecnología revolucionaria que hoy en día se está actualizando cada minuto y tenemos que estar preparados para las nuevas tecnologías que van apareciendo y los socios de la bodega no han perdido ese espíritu de seguir trayendo uvas de calidad para producir vinos de la máxima calidad y ponerlos al mercado. Sabemos que hay una gran competencia y que hay unos vinos muy buenos en esta región y fuera de ella y queremos que Vinícola de Tomelloso estemos de los primeros.

¿Cuáles serían las perspectivas de desarrollo a futuro?

En un principio nosotros empezamos este proyecto como un proyecto diferente e ilusionante, donde supimos ver en aquellos momentos lo que queríamos hacer y actualmente se nos abren otras puertas donde hoy en día la comercialización es uno de los puntos más fuertes que hay que tener presente porque sabemos que las elaboraciones son buenas, que los agricultores  traen la máxima calidad posible de uva a las instalaciones y donde el reto  está en hacer una muy buena comercialización, o bien solos o bien acompañados de empresas que vayan en la misma sintonía que en su momento nosotros empezamos a desarrollar aquí en esta empresa.

¿Cabe la posibilidad de tener alguna estrategia de comercialización con otras empresas?

Yo no lo descarto, orque las líneas en las que hoy en día se está manejando la comercialización van por ahí, por ser empresas competitivas donde saques productos nuevos, de calidad y donde tú solo a lo mejor no llegas, pero acompañado de otras empresas, puedes abordar mercados en los que actualmente no podemos entrar. No descartamos nunca que en un futuro esta empresa tenga alianzas o acuerdos con otras a la hora de vender nuestros productos que nos hagan ser más fuertes y más competitivos.

-¿Qué perspectivas presenta el cultivo de la viña en Tomelloso?

Debe seguir siendo uno de los motores principales en Tomelloso. Actualmente estamos pasando unos momentos con mucha incertidumbre donde los precios que se han dado estos años atrás no compensan muchas veces el esfuerzo y el trabajo que se invierte en ellos, pero la viticultura en Tomelloso debe de ser un pilar importante en la agricultura, porque ya no es solo lo que aporta, sino también lo que implica en  la mano de obra que genera y “La Mancha está verde por las viñas que están en La Mancha”, y por lo tanto no podemos perder ese patrimonio que son nuestras vides. Tomelloso tiene arraigo de viña y raíces muy profundas y tiene que estar muy presente en nuestro día a día.

¿Cómo se espera la campaña de vendimia de este año?

Se espera más corta que la del año pasado. Se barajan cifras de un 20% menos y es posible que tengamos menos de ese 20%, porque en estas semanas con esta ola de calor lo que ha producido es la deshidratación muy rápida de la uva de variedades muy tempranas como el Chardonais, Moscatel y Sauvignon Blanc, que son variedades que maduran pronto y se ha producido una concentración muy rápida de azúcar, una deshidratación parcial de lo que es la baya, que ha concentrado los azúcares y que ha pasado de tener la uva en su punto óptimo de maduración provocando que en una semana se haya producido un aumento de la graduación,  con lo cual se ha tenido que adelantar rápidamente  la vendimia y trabajar muy rápido con estas variedades que ahora estamos recolectando, porque estamos viendo que es importante meter estas variedades en la bodega para poder elaborar unos vinos de muy buena calidad.

Vinícola de Tomelloso

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