Virgen de las Viñas Tomelloso
Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Un caso de valentía, de riesgo y de sufrimiento de una mujer que luchó  por defender la vida de muchos niños durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial y que fue ejemplo de solidaridad con los judíos en un momento en que la indefensión era palpable en un ambiente de confinación nada deseable.

IRENA SENDLER

Cooperativa virgen de las Viñas de Tomelloso

Esta mujer nació en Otwork al sur de Varsovia (Polonia) en 1910 y falleció en su misma ciudad a los 98 años en 2008.

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Fue hija única y cuando tenía 7 años falleció su padre, que era médico, de la enfermedad del tifus contagiada por haber atendido a numerosos enfermos, la mayoría judíos. La comunidad judía se preocupó de darle estudios que realizó, aunque fue repudiada por la Universidad por estar desconforme con la alineación que se sufría en la Universidad de Varsovia. Se casó y tuvo dos hijos y un aborto. Trabajaba de enfermera  en  un departamento de obras sociales  en Varsovia donde era responsable de los comedores, realizando una ardua labor.

Cuando se produjo la Segunda Guerra Mundial, Irena se dio cuenta de las miserables condiciones en que vivía el pueblo judío, confinado en 16 manzanas de la ciudad con 450.00 existentes y se unió a una organización llamada Consejo para la ayuda de los Judíos (Zegota) con  el nombre en clave de “Yolanta”. Ayudaba mediante comidas, alimentos, medicinas e incluso dinero a las familias necesitadas.

Cuando se llevó a  cabo el Gueto de Varsovia por los alemanes, donde existió un confinamiento total de la población y una persecución intensa y enorme de sus habitantes, los ciudadanos judíos sufrieron la represión y finalmente terminaban con sus vidas en las conocidas como “cárceles de la muerte”. Esta mujer comenzó una labor impresionante en defensa de los niños judíos en Varsovia.

 

Irena aprovechó la circunstancia de la cierta teórica libertad que disponía por estar en contacto con personas portadoras de tifus, que de alguna manera hacía más laxa la presencia de los alemanes en el Gueto, al menos en la dependencia que se encontraba Irena. Esta mujer tomó la decisión de sacar del gueto a todos los muchachos que pudiera para evitar que fueran  llevados a los llamados “campos de la muerte” donde morirían sin remedio.

Teniendo esa cierta libertad de entradas y salidas con los alemanes y en contacto con las familias  judías les contaba la posibilidad de que sus hijos pudieran salir con libertad del Gueto sin garantizarles seguridad y, aunque con cierta reticencia de algunos padres, obtuvo una importante cantidad de ellos que  acertaron el riesgo, sin que Irena pudiera dar garantías de éxito.

 Así estuvo funcionando hasta la apertura del Gueto en 1942, comenzando por llevar a niños camuflados en las ambulancias, con la defensa de representar llevar afectados por el tifus, salvando gran número de niños. Los trucos o artimañas que preparaba para conseguir la salida de los niños fueron muy variados y creativos, pues para Irena cualquier reciente que pudiera ocultar a niños era utilizado para sacarlos del Gueto, desde cajas, ataúdes, cargamentos con mercancía y cualquier otro que permitiera la ocultación de  algún niño.

El caso que más preponderancia y repercusión tuvo entre otros fue la de la niña de nombre Ezbieta Ficowska quien con menos de medio año fue metida en un ataúd con agujeros y, sedada, fue introducida en un camión cargado de ladrillos. Lo curioso de este hecho es que su madre, antes de que se llevaran a su hija, depositó una cuchara de plata con el apodo de la niña y el año de nacimiento. Durante mucho tiempo la madre estuvo llamando por teléfono para escuchar la respiración de su hija. La muchacha fue cuidada por una ayudante de Irena, llamada Stalislawa Bussoldowa que la crio y cuando fue mayor Ezbieta, que se conocía con el apoda de Elzunia, dispuso de dos madres: su madre judía y su madre polaca. Finalmente cuando ya fallecieron sus padres se la conoció como “la niña de la cuchara de plata” que tuvo ocasión de volver a juntarse con Irena.

 Además su labor se completó realizando un inventario de nombres y apellidos de los muchachos que iba salvando.

 Como era lógico pensar fue descubierta por la Gestapo en 1943 y alojada en una prisión donde fue torturada, resistiendo todo el sufrimiento y negándose a denunciar a sus colaboradores, por lo que fue condenada a muerte, pero resultó liberada por una Asociación en pro de los judíos que, sobornando a los guardianes consiguieron que saliera  ce la cárcel y se la dio por muerta, por lo que pudo seguir con vida adoptando una identidad falsa.

 Pero Irena sufrió también el hostigamiento del Partido Comunista porque Irena estuvo afiliada al Partido Socialista Polaco.

En 1944 Irena escondió en unos frascos la lista de los nombres de los niños salvados y ya en 1946 con la llegada de los comunistas a Polonia, volvió a recuperarlos proporcionando la información al presidente del Comité de Salvamento de los judíos.

Su vida fue ocultada hasta que ganó fama cuando recibió un agradecimiento de uno de los niños salvados que produjo lo que ahora se llama efecto llamada de muchos de los niños salvados,  que se pusieron en contacto con ella en agradecimiento de la mujer que entre los niños se conocía como “Jolanta”.

.. En total fueron 2.500 los niños que fueron salvados  por esta mujer en el año y medio en que estuvo sacándoles del Gueto de Varsovia.

… En 1965 la organización judía Yad Vashem de Jerusalén le concedió el título de  Ciuadadana Honoraria de Israel.

… En el año 2007 conjuntamente Polonia e Israel la propusieron para el Premio Nobel de la Paz, que finalmente no fue concedido.

… En el año 2003 el presidente de la república de Polonia Aleksander Kwasniewski le concedió el máxima galardón del país: la Orden del Águila Blanca, estando presente en el acto la niña salvada  Elzbieta Ficowska.

… Reseñar que Irena Sendler profesaba la religión católica.