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Cuadernos Manchegos
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Álvaro de Luna nació en la localidad conquense de Cañete en 1390 y murió decapitado en Valladolid en el año 1453.

Resumir en un artículo la vida de este personaje es poco menos que una labor difícil de narrar.

25N

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Álvaro de Luna procedía de este linaje de la familia de los Luna, que tuvieron importancia en la historia, no en balde un tío suyo llegó a  ser el falso Papa, con el nombre de Benedicto XII (el Papa Luna), que fue precisamente el que le proporcionó educación y cultura.

Se crio en su pueblos hasta que su otro tío- Juan Martínez de Luna- lo sacó de allí y consiguió con su influencia introducirle como acompañante del rey Juan II, que en aquel entonces era un niño y teniendo una diferencia de edad de quince años. No obstante, Álvaro supo ganarse la confianza y la mente del futuro rey, por lo que finalmente y cuando el rey fue coronado con quince años su mejor asesor fue Álvaro, por haber sido compañero de su edad infantil y su poder sobre el rey comenzó a producir ciertas envidias entre la nobleza.

El rey era una persona que se interesaba poco por la política y aunque  disponía de su hombre encargado de asesorarle  en el gobierno, en la persona de Diego Hurtado de Mendoza, dejó en manos de Álvaro de Luna las disposiciones más importantes, por lo que el valido comenzó a tener una gran influencia en los acontecimientos políticos del rey castellano.

Los principales problemas, y casi únicos, de la vida política de don Álvaro de Luna procedían de los reinos de Navarra y de Aragón, que disponían de distintos territorios y posesiones en Castilla y  querían afianzar su dominio sobre un rey abúlico. Así, los infantes de Aragón y Juan I de Navarra,  lanzan un primer ataque consiguiendo capturar al rey y a Álvaro de Luna en Tordesillas, para finalmente trasladarlo a Talavera, donde gracias a la astucia de su valido consigue rescatar al rey.

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El futuro condestable consigue con promesas políticas enfrentar a ambos bandos de Aragón y Navarra y captura don Enrique de Aragón, destituyéndole de todas sus propiedades y pertenencias en Castilla. El rey le agradece los servicios nombrándole condestable de Castilla, un título de gran poder. Por presiones políticas el rey accede a la entrega del infante don Enrique, que  es devuelto a  su tierra.

Aparece una segunda conspiración, precisamente contra don Álvaro, de los propios condes castellanos apoyados por Juan de Navarra y, don Álvaro, decide no presentarse a la lucha y retirarse de la posible batalla.

Eliminada la influencia de don Álvaro se producen nuevas desavenencias entre los distintos condes del reino, no llegando a formar ningún acuerdo entre ellos, por lo que finalmente los mismos solicitan al rey la entrada de nuevo de don Álvaro, como así ocurre.

Al cabo de once años don Enrique de Aragón prosigue con su constante lucha contra el valido, por lo que el rey manda confiscarle de nuevo sus propiedades en Castilla con la influencia de don Álvaro y ese logro le otorga un nuevo título del Maestrazgo de Santiago en 1430.

En años posteriores el valido conquistó diversos éxitos en luchas contra los musulmanes ganando en algunas batallas. Pero de nuevo los condes, apoyados por el adelantado de Castilla, don Pedro Manrique, vuelven a presionar al rey y decide separarle de nuevo de su compañía temporalmente.

Sin embargo siguen sin llegar a acuerdos y el rey decide no contar con ellos para los asuntos de estado, estando en continuo contacto con don Álvaro, lo que produce nuevas revueltas entre los nobles y llegan incluso a apoderarse de varias posesiones reales.

 En continuación deciden atacar las posesiones del condestable sin poderlo conseguir y don Enrique de Aragón intentan destruir a don Álvaro con un gran ejército para quitarle todas sus propiedades. En 1441 se había preparado un gran ejército y finalmente se produce el asedio en Medina del Campo donde el rey y don Álvaro tienen que huir, aunque después el rey es hecho prisionero y don Álvaro se refugia en Escalona durante un tiempo, preparando un nuevo ataque, que se produce a los tres años contando con la confianza de varios condes y preparan una gran fuerza, pero también lo hacen los navarros y aragoneses, produciéndose una batalla en la localidad de Olmedo en Valladolid con una victoria de las tropas del rey.

Cuando ya parecía que la tranquilidad estaba asegurada de nuevo se produjeron otros contrincantes en la figura de la segunda  mujer del rey Juan II que odiaba al valido Isabel de Portugal en un momento en que España se encontraba dividida y para colmo se produce el asesinato del Contador del rey, Álvaro Pérez de Vivero, por sicarios de don Álvaro, lo que provoca una situación adversa y las conspiraciones de sus enemigos, de tal forma que estando en visita con el rey en Burgos es apresado por orden de la reina sin que el rey haga nada para evitarlo.

Se le traslada  al castillo de El Portillo y sus nobles afines le abandonan,  así como el rey que tan viejo no se atreve a hacer frente a esta nueva situación. Después de un juicio más que dudoso es condenado a morir ajusticiado y el 2 de junio de 1453 es decapitado en Valladolid.

 Sus restos fueron depositados en la iglesia de San Andrés de Burgos y actualmente se encuentran en la capilla del condestable en Toledo.

 

- En un artículo hemos comentado la defensa que hizo su segunda mujer Juana Pimentel de las posesiones que dejó don Álvaro de Luna, como una lucha por mantener el patrimonio, que fue digna de ejemplo.

- Don Álvaro de Luna también fue un escritor, siendo muy conocida su obra: “ Libro de las virtuosas y claras mujeres”.

- Además de sus dos mujeres, tuvo dos hijos naturales: Pedro  María que reconoció con posesiones y donaciones.    

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