Cuadernos Manchegos
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Hoy en día, cuando las mujeres reivindican sus derechos, la necesidad de tener las mismas posibilidades  y oportunidades que los hombres y ser personas como cualquiera, la narración de Cervantes sobre la belle Marcela cobran actualidad. En estas fechas donde el feminismo está alcanzando altas cotas de protagonismo, ya en el siglo XVII, Miguel de Cervantes exaltó la libertad de las mujeres  personificándolas en la narración de la Pastora Marcela. Esta mujer la describe como guapa y hermosa, que sabía leer y escribir, que era huérfana y con una muy  buena fortuna heredada  y que vivía en el monte cuidando las ovejas. Es curioso que en esta mujer Cervantes apuesta por la libertad sin lazos y sin ataduras, teniendo en cuenta que la mayoría de las treinta y nueve mujeres que a parecen en don Quijote salen personificadas como las damas de aquella época: esposas sumisas, criadas, lavanderas, sin embargo en el caso de la bella Marcela se destaca su afán de libertad, de independencia y de vivir en solitario sin necesidad de nadie y menos sin necesidad de hombres.

El episodio, narración o novela comienza en la Primera parte de El Quijote, en los capítulos XII, XII y XIV y en resumen trata de la historia de una mujer rica, huérfana, que sabe leer y escribir, rica, pero sobre todo muy bella y hermosa, que se ve acusada de la muerte de Crisóstomo, joven pastor pretendiente que, abandonando sus riquezas se fue al monte a  cuidar también ovejas, por estar intentando convencer a la pastora Marcela de su amor e intentar seducirla sin conseguirlo. Tal es su amor que termina muriendo con el deseo de ser enterrado en el  mismo lugar en que la conoció la primera vez, cuando un labrador llamado Ambrosio, amigo de Crisóstomo acusa a la pastora de haber provocado la muerte de su amigo por no haber correspondido a sus galanteos. Cuando llega el  momento del entierro, Cervantes pone en la boca de Marcela las palabras que definen la postura de esta mujer que podemos hacer extensiva  a los acontecimientos presentes de este comienzo de siglo acoplado a las muchas reivindicaciones de la mujer.

En el capítulo XII se hace una larga introducción de los personajes y de la hermosa Marcela

En el capítulo XIII se relata los prolegómenos del entierro y en el capítulo XIV el acto del enterramiento con la presencia de la propia Marcela en un enorme párrafo con las palabras que esgrime Marcela sobre las razones de su libertad que  hoy en día podrían aprender muchas mujeres como ejemplo de la independencia y libertad de la mujer y sus razonamientos correspondientes.

 En un principio el Quijote toma una postura de discordia contra  la pastora Marcela, por considerarla distante y altiva, pero cuando escucha sus razonamientos termina defendiéndola por todos los medios.

Frases

Palabras de la bella Marcela:

 “Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama. Y más, que podría acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo, y siendo lo feo digno de ser aborrecido, cae muy mal el decir: «Quiérote por hermosa: hasme de amar aunque sea feo».  “

“ Si no, decidme: si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros porque no me amábades? “

 “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos: los árboles destas montañas son mi compañía; las claras aguas destos arroyos mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura. Fuego soy apartado y espada puesta lejos. A los que he enamorado con la vista he desengañado con las palabras; y si los deseos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado alguna a Grisóstomo, ni a otro alguno, en fin, de ninguno dellos, bien se puede decir que antes le mató su porfía que mi crueldad.”

 “Si yo le entretuviera, fuera falsa; si le contentara, hiciera contra mi mejor intención y prosupuesto. Porfió desengañado, desesperó sin ser aborrecido: ¡mirad ahora si será razón que de su pena se me dé a mí la culpa! Quéjese el engañado; desespérese aquel a quien le faltaron las prometidas esperanzas, confíese el que yo llamare; ufánese el que yo admitiere; pero no me llame cruel ni homicida aquél a quien yo no prometo, engaño, llamo ni admito.”

 “El que me llama fiera y basilisco, déjeme como cosa perjudicial y mala; el que me llama ingrata, no me sirva; el que desconocida, no me conozca; quien cruel, no me siga; que esta fiera, este basilisco, esta ingrata, esta cruel y esta desconocida, ni los buscará, servirá, conocerá ni seguirá en ninguna manera. Que si a Grisóstomo mató su impaciencia y arrojado deseo, ¿por qué se ha de culpar mi honesto proceder y recato? Si yo conservo mi limpieza con la compañía de los árboles, ¿por qué ha de querer que la pierda el que quiere que la tenga con los hombres?”

Palabras de don Quijote defendiendo a la pastor Marcela:

“Ninguna persona, de cualquier estado y condición que sea, se atreva a seguir a la hermosa Marcela, so pena de caer en la furiosa indignación mía. Ella ha mostrado con claras y suficientes razones la poca o ninguna culpa que ha tenido en la muerte de Grisóstomo, y cuán ajena vive de condescender con los deseos de ninguno de sus amantes; a cuya causa es justo que, en lugar de ser seguida y perseguida, sea honrada y estimada de todos los buenos del mundo, pues muestra que en él ella es sola la que con tan honesta intención vive”.