Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Con nuestra labor de buscar curiosidades que podemos encontrar en nuestras fiestas y que sean una poco más peculiares de las maravillosas que ya disponemos hemos conseguido obtener información sobre una fiesta un tanto poco divulgada o quizá poco conocida en general, sin quitar que en las localidades y zonas más próximas sea fiesta popular  e incluso diría que muy reconocida, nos ha parecido muy interesante  y muy singular en cuanto a su estructura y su organización.

Libro Cuevas de Tomelloso

La fiesta que hemos seleccionado en esta ocasión  se llama “La Fiesta del Niño Perdido”

Fiesta del niño perdido

Esta celebración tiene lugar en la pequeña localidad de Valdenuño Fernández en la provincia de Guadalajara. Data del siglo XVIII, concretamente según los datos municipales del año 1721, cuando un niño del pueblo se perdió y todas las gentes se pusieron a buscarlo casa por casa hasta que lo encontraron en la iglesia. Desde aquella fecha se viene celebrando esta fiesta el domingo siguiente de la Festividad de los Reyes Magos.

También es llamada como la Botarga de Valdenuño y está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional en el año 2018.

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En la iglesia de la localidad existe la imagen de un niño pequeño que es venerado durante la celebración de las fiestas.

Los personajes de esta fiesta son:

La botarga que es un personaje- no único, porque es también encontrado en otras localidades manchegas y representa “el mal”- que va vestido con pantalones y chaqueta de colores confeccionada con restos de trapos de distintos y variados colore; una máscara en la cara que infunda terror, una castañuela larga que se puede abrir para recibir limosnas y un palo largo y además lleva cencerros y campanillas en la cintura y por último una cachiporra.

Los danzantes  son hombres vestidos con pantalones de pana oscuras, camisa y medias borladas blancas, chaleco negro y alpargatas y en las manos lleva dos palos de madera alisado y pintados de rojo de madera de espino, sujeto en las manos con cintas, que les sirve para la danza y cruzarlos con sus compañeros para dar lugar al paloteo que marca la música.

El tamborilero que es el que marca la pauta y hace sonar la música de los pasos y

Uno o dos jóvenes, uno encargado de reponer los palos en caso de rotura y otro en recoger las naranjas que las va introduciendo en un pequeño saco colgado al hombro.

La actuación consiste en comenzar la búsqueda del niño perdido por los ocho danzantes que van parando en las casas en busca del niño y en cada una danzan el paloteo y recogen las naranjas y se aprovechan de la pastas y dulces que le presentan los dueños.

Llegados a la puerta de la Iglesia la botarga se instala a la entrada para recibir las donaciones de los feligreses que quieren entrar en la iglesia y allí comienza lo más bonito de la fiesta.

La botarga se desprende de las campanillas y se coloca delante de la imagen del niño hasta tres veces y a continuación los danzantes interpretan de nuevo el paloteo esta vez con más intensidad y ardor y se celebra la Santa Misa y después nuevo paloteo.

También existe una guerra de naranjas entre la botarga y los niños, en la puerta de la iglesia al final de los ritos religiosos.

Ya por la tarde se celebra la procesión del Niño Perdido.