Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Es curioso y, además, anecdótico que hace ya muchos años, siendo yo niño escuché una conversación de mi padre con un familiar que le contaba con mucha emoción la festividad de un pueblo de Guadalajara y le animó a que fuera a ver esa fiesta. Que yo sepa mi padre nunca debió ir a ese pueblo, aunque sí lo recordaba y lo solía decir con cierta frecuencia, de tal forma que el nombre del pueblo se me quedó grabado en la memoria durante mucho tiempo y, lo que es la casualidad, recientemente, intentando buscar fiestas de interés en Castilla- La Mancha me he encontrado con el mismo pueblo que recordaba desde chico y en el que nunca estuve, pero sí retuve en mi memoria. Este pueblo se llama Almiruete y ahora que ya tengo medios y conocimientos para saber algo de este pueblo, sé que se trata de una pequeña aldea, pedanía de Tamarón y ubicada en la sierra de Ayllón y a la falda de la Peña del reloj y el abrigo del pico Ocejón a una altitud de 1087 metros, con una población de no más de 40 habitantes, pero que es un lugar donde parten  excursiones de montañeros con frecuencia. Además tienen la Iglesia de la Asunción de estilo románico y el resto de las construcciones corresponden a lo que se llama de Arquitectura Negra, caracterizada por la utilización de piedras negras y lastras de pizarra.

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Pero, realizadas estas aclaraciones, lo que más me asombró son sus famosas fiestas paganas y más concretamente la que se celebra el Sábado Santo y que son conocidas como la Fiestas de las Botargas y las Mascaritas.

Es cierto que le personaje del botarga es conocido como el representante del mal y que se puede presenciar  en distintas y variadas poblaciones de Castilla-La Mancha, pero lo que da más colorido a esta fiesta es su estructura y su orden de funcionamiento que pasamos a describir a continuación.

Esta fiesta, como hemos indicado anteriormente se celebra en la localidad de Almiruete, provincia de Guadalajara y se celebra el sábado santo, aunque en un principio se comenzó a celebrar en el martes de carnaval, cambiando a partir de 1984.

 Los preparativos comienzan a las tres de la tarde donde los jóvenes se preparaban para disfrazarse de botargas en un paraje del monte que los vecinos desconocen. El vestuario es de lo más original: camisa blanca con flecos rojos y una rosa roja sobre cada hombro y el calzón y el pantalón son de color blanco y calzan abarcas y calcetines de lana de oveja. La careta, que debe ser, horrorosa se dispone a gusto de cada botarga, además se incluye un gorro adornado con flores y una garrota.

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Las mascaritas se visten con alpargatas de suela de esparto y de lana blanca y atadas con cordones. Las medias son de algodón o lana. Se colocan unos pololos decorados con puntillas y adornos. La  enagua llega hasta los pies con puntillas y volantes. El delantal tiene un enorme bolsillo y distintos adornos florales. La blusa lleva volantes y puntillas. y llevan mantón sobre los hombros. El antifaz es un trapo que deja descubrir los ojos, la nariz y la boca, decorada a gusto de cada una. Llevan un sombrero de paja y forrada con una tela blanca, una flor en lo alto y un lazo que rodea la parte alta. Las manos están cubiertas con guantes.

La fiesta comienza a las cuatro de la tarde al oír la llamada producida por un cuerno de toro, las botargas aparecen por algún lado del monte y van bajando atados por una cuerda a la cintura cada uno. Bajan al pueblo haciendo ruido y dan dos vueltas al pueblo en sentido contrario de las agujas del reloj y en la segunda buscan a las mascaritas que solamente ellos saben en qué casa están y cada una elije su pareja que pasean por el pueblo cogidos de la mano y, en la tercera, las botargas recogen las espadañas y las mascaritas los confetis preparados que empiezan a soltar por todo el pueblo, aglomerándose en las ropas y vestidos y casas. Al llegar a la Plaza se quitan las máscaras y pasan al Ayuntamiento donde después de una invitación a vino se tira por la ventana el “botillo de vino” y se corre detrás del que lo recupera hasta conseguir sujetarlo.

Esta fiesta está declarada de Interés Turístico Provincial y es curioso que   también participan vestidos los niños y niñas pequeñas que van tomando interés por el fiesta y a pesar de los pocos habitantes del pueblo cada vez es una fiesta que va a más y podemos añadir que en el pueblo existe un pequeño museo de máscaras de botargas y mascaritas.