Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

También llamada como los Pozos de Matallana, pues el nombre puede variar en función de las personas, ya que  estas cascadas se encuentran ubicadas en el término municipal de Campillo de Ranas en la provincia de Guadalajara, pero disponiendo y rodeado de varias aldeas o pedanías de este municipio: El Espinar, Roblelacasa y Matallana, toda la zona dentro de la denominada Sierra de Ayllón y desde donde se destaca el pico del Ocejón.

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Las cascadas están formadas por dos caídas de agua sucesivas con un salto total de unos 12 metros, la primera con 3-4 metros y la siguiente con 7 -8 metros.

La ruta de acceso y de regreso es algo complicada, pero  muy interesante para el senderista, ya que se puede partir de dos puntos distintos y corresponde a una ruta circular donde  se puede partir y regresar al mismo punto con recorridos distintos, aunque se puede realizar también como una ruta de ida y vuelta. Una primera ruta, la más corta, supone un recorrido de unos 6 kilómetros, mientras que la segunda se realiza pasados del 9,5 kilómetros.

La ruta más corta parte de la localidad de Roblelacasa, desde donde, a partir de la fuente existente, comienza la ruta e iniciamos el camino hasta llegar a una barrera que, una vez pasada, se llega hasta un nuevo puente que comunica con la población abandonada de Matallana, aunque  hay que elegir el otro camino, si n o queremos acercarnos e a este poblado y, ascendiendo, en breve tiempo  cruzamos el río y ya nos encontramos con las Cascadas del Aljibe.

La ruta más larga parte de la localidad de El Espinar, situada al este de Roblelacasa e intercaladas ambas entre el arroyo del Soto, donde la ruta se inicia teniendo que abrir una verja de ganado que nos lleva a unos prados donde abundan las vacas lecheras que son inofensivas, se continúa por un camino llano en unos dos kilómetros hasta que el camino comienza a coger pendiente, siendo al final bastante fuerte en descenso hasta llegar al arroyo del Soto, con la opción que nos proporciona el separarnos por el camino de la izquierda para poder llegar a un mirador donde se pueden contemplar una vistas de las cascadas y, en su caso, regresando al arroyo y escogiendo el margen izquierdo, haya que cruzar el arroyo en  un pequeño puente de troncos y, cruzándolo con mucha precaución, se llega al barranco del Aljibe, lugar donde se encuentran las cascadas, pudiendo colocarnos para ya poder contemplar las dos charcas sucesivas que se forman por la caída del agua en las que podemos contemplar la belleza del paisaje y unas muy bonitas vistas.

Reciclar más. Mejor. Siempre

Tanto en el camino de ida como en el de regreso se pueden contar con el acompañamiento y cortejo de los blancos tonos de las jaras que abundan por toda la zona del monte,  especialmente si el viaje lo hemos preparado en la época de primavera.

Toda la ruta puede dar la opción de visitar las poblaciones limítrofes no excesivamente bien comunicadas pero es preciso ver las construcciones de la clásica Arquitectura Negra característica de esta zona.