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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Aunque existe otra conocida leyenda con el mismo título correspondiente a la mora Zoraya en la Alhambra de Granada, esta otra es de gran interés por su contenido.

Una doncella cristina, de nombre Elena, paseaba con su dueña en caballo cerca de las proximidades del campamento árabe y sin darse cuenta se acercaron demasiado y, de repente, un grupo de árabes les atacaron y raptaron a la joven doncella, pensando en que al tratarse de una joven de gran categoría el rescate sería muy alto, pues uno de los moros la había reconocido como una doncella de rica familia.

Llevaron a la joven a la fortaleza y la dejaron encerrada. Al día siguiente la llevaron a presencia del caíd que admiró su belleza y también pudo comprobarlo su hijo Alí, que inmediatamente quedó enamorado de ella. El hijo le comunicó a su padre que quería tomarla por esposa; el caíd mandó llamar a Elena y la expresó el deseo de su hijo prometiéndola toda clase de riquezas y de honores a condición de que adjurara de su religión y se hiciera mahometana. La joven se negó exponiendo que ella era cristiana y tenía pensado procesar en un convento. A esta contestación el caíd le dijo que si no accedía moriría encerrada entre muros, añadiendo que su padre había muerto y él mismo había hecho correr la noticia de que ella también había fallecido, por lo que la hizo ver que no tenía a nadie que la pudiera echar de menos ni poderla ayudar. A pesar de ello la joven Elena siguió negándose al proyecto del Caíd.

La pobre muchacha  fue maltratada y, por último, el caíd ya tomó la determinación de que su hijo la tomara como esclava, a lo que el hijo le dijo que no lo haría si ella no quería.

La joven cristiana fue encerrada nuevamente y al poco tiempo la trasladaron a lo alto de la torre en una mazmorra.

Al poco tiempo el hijo tuvo que acudir a combatir contra los cristianos y el caíd mandó tapiar la mazmorra para que la muchacha muriera de hambre y sed.

Fue pasando el tiempo lentamente y a Elena solamente le quedaba un poco de agua en el cántaro hasta que se agotó y la muchacha pensaba que allí terminaría muriendo. Cuando al día siguiente echó mano del cántaro comprobó que estaba con agua, aunque seguía teniendo mucha hambre, cuando, de repente, apareció un cuervo por la ventana que le traía un trozo de pan en el pico.

A partir de ese momento y en los días sucesivos siempre disponía de pan para comer y de agua en el cántaro, pues todos los días  el cuervo le proporcionaba su correspondiente trozo de pan.

Así pasó el tiempo hasta que un día oyó un tropel de hombres a caballo y, asomándose a la ventana, vio que eran moros y también creyó distinguir a Alí y en ese mismo momento unas tropas cristinas aparecieron y se produjo un combate entre ambas fuerzas donde, al poco, parecía que los cristianos iban ganando terreno. De improviso una flecha atravesó las rejas de la venta de Elena y quedó herida en un hombro.

Finalmente la victoria se puso del lado de los cristianos y Alí fue hecho prisionero estando malherido, pero pidió al jefe cristiano que le permitiera ir a la torre a ver a la cautiva, aunque uno de los moros de su escolta le explicó que era inútil que fuera porque la mazmorra había sido tapiada y la joven estaría muerta. A pesar de la noticia, Alí volvió a solicitar el favor que le dejara ir, a lo que el  jefe cristiano accedió. Trasladaron a Alí medio moribundo y, una vez llegados  a la celda, comenzaron a tirar el tabique al mismo tiempo que escuchaban unos gemidos dentro, por lo que Alí le hizo pensar que estaba viva y, entonces, en ese momento, Alí prometió que se haría cristiano si era capaz de verla viva como así sucedió, por lo que volvió a jurar el convertirse en cristiano, mientras que Elena le explicó la razón de haber podido sobrevivir, a lo que Alí dijo que quería ser cristiano y bautizarse. Al no encontrar ningún sacerdote, la misma Elena le bautizó extendiéndole agua por la cabeza y, nada más bautizado, Alí terminó falleciendo.

Por fin Elena profesó en un convento y desde entonces a la torre  se la ha venido llamando la Torre de La Cautiva, al mismo tiempo que a la población de la Mota se le añadió del Cuervo.