Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Hemos incluido otro de los pueblos de la Sierra Norte de Madrid que reúne las mismas características que otros artículos de municipios donde hemos reseñado  sus peculiaridades por encontrarse en zonas poco habitadas, pero de una belleza incuestionable que muestran las zonas de sierra.

En este caso hemos visitado Horcajo de la Sierra, localidad próxima a las expuestas anteriormente y que conserva las propias particularidades de estos pueblos con sus casas construidas de granito y de gneis y con los huecos con madera de roble, casas serias, recias y de presencia típica rural.

Horcajo de la Sierra, como indica su nombre, se encuentra entre dos arroyuelos: el de la Hera y el de los Haces, que dejan sus agua a través del arroyo del Valle en el río Madarquillos y éste a su vez en el río Lozoya.

El pueblo está construido sobre un cerro llamado Monte de los Altillos a 1.066 metros de altitud y está dividido en dos núcleos de población: Horcajo y Aoslos a un kilómetro de distancia, con una población total de unos 170 habitantes.

El pueblo se configuró como una zona ganadera a partir del siglo XIII, ya que por ella discurrían varias Cañadas y Cordeles y en su máxima expansión llegó a tener 490 habitantes en el año 1930, para ir descendiendo paulatinamente y, en los años sesenta, su mayor descenso.

En la población se encuentra la Iglesia de San Pedro, que data del siglo XV, de un estilo gótico con renovaciones posteriores y una torre cuadrada y en sus calles se pueden apreciar las construcciones típicas de casas a una planta, así como una fragua y un potro de herrar, un edificio de las antiguas escuelas con sus fuentes y una bonita Casa del Médico construida en 1957.

Toda la localidad posee unas vistas de gran belleza y dispone de alojamientos y casas rurales  en el mismo núcleo y en localidades próximas, con una gran proporción de ellas.

En la pedanía de Aoslos se encuentra igualmente una Iglesia de San Isidro construida en 1936, una fuente moderna y el edificio de las antiguas escuelas, así como un reloj de sol.

La mayoría de estas edificaciones se encuentran catalogadas como bienes protegidos por el Ayuntamiento.

En el entorno del pueblo se encuentran unos restos de un puente antiguo y una zona recreativa de La Alberca y La Tejera.

En general el pueblo dispone de zonas de huertas y bordes de setos de encinas y jaras.

Se hace necesario visitar este pueblo por contemplar a la madre naturaleza y a la vida rural en su esencia y en su propia idiosincrasia.