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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Ya sabemos que los tomelloseros pueden regar con aguas del Pantano de Peñarroya, del Embalse de Los Auriles y de las aguas procedentes de los pozos, que es lo que desarrollaremos en una primera fase, dedicado a los regadíos.

El intentar resumir el proceso llevado a cabo en los últimos años en la utilización de nuestras aguas para riego, refiriéndonos expresamente a las aguas subterráneas, nos lleva a realizar dos tipos de estudios. El primero referido al proceso de la utilización de aguas subterráneas con todas las vicisitudes que han ocurrido para poder aprovechar este recurso y un segundo apartado sobre las modificaciones realizadas en las instalaciones que permiten hacer llegar el agua a las plantas.

EL ACUÍFERO 23

¡Cómo podemos olvidar que, por ejemplo, en el término de Arenales de San Gregorio, por poner un ejemplo, las viñas se regaban solas, porque el nivel del agua subterránea se encontraba tan próxima al ras de la tierra que las viñas proliferaban por sí mismas, sin necesidad de riegos de apoyo!.

Comenzamos con este apartado del Acuífero 23, porque con este nombre se  ha venido conociendo esta reserva consistente en el aprovechamiento de las aguas subterráneas, si bien en la situación legislativa actual este Acuífero está incluido en la nuestra estructura administrativa denominada “Mancha Occidental II”.

En lo referente a nuestros agricultores hemos de recordar que ya en los años 60 se comenzó un proceso de realización de pozos que fue prosperando en los años 70-80 sin control alguno y con una intensidad bastante importante, con un consumo de agua de las extracciones que llegaron a suponer 600 hm/3 de extracciones anuales, muy superior a la recarga natural estimada en 340 hm/3, con unas media de 400 hm/3. A partir de la Ley de Aguas de 1985 se promulgó la necesidad de realizar una normativa de aplicación en la utilización de los recursos de agua.

La evolución imparable progresiva llegó a un momento alarmante en que el agua extraída por las perforaciones  fue tan superior a la capacidad que tenía el acuífero de renovarse, por lo que produjo una disminución de los niveles de agua, que condujo a un aumento de la profundidad de los pozos buscando el nivel freático más oportuno. En vista de esta situación en el año 1987 se declaró sobreexplotado provisionalmente el Acuífero 23, -que conformaba los que componían los actuales Rus-Valdelobos, Mancha Occidental I y Mancha Occidental II-, aunque el proceso de utilización de aguas siguió progresando con la supresión de cultivos tradicionales por otros de mayores necesidades hídricas, a pesar que en 1993 se estableció un régimen de ayudas por Abandono total o parcial del uso del riego en el año durante el periodo 1993-1995- recordemos que en esta año y el siguiente se produjo la mayor ola de sequía de todos los tiempos en la comarca-lo que llevó consigo a una declaración definitiva de sobreexplotación del Acuífero en el año 1994 con la obligación de la creación  de Comunidades de Regantes locales, llevando a continuación a actuar para limitar estas extracciones mediante la aparición de un Régimen de Explotación del uso de las aguas en 1996, donde se admitía un máximo de extracciones de 200 hectómetros cúbicos, cuando la recarga calculada se situaba en los 260 hm/3.

 El continuo proceso de los regadíos siguió progresando con importantes problemas medioambientales ya detectados con anterioridad, pero ahora de forma más alarmante, que recordemos dieron como resultado la pérdida de la afluencia de los ríos Záncara, Córcoles y Ciguela, así como el problema de las Tablas de Daimiel.  Este progreso descenso de las aguas obligó a  que se tuvieran que tomar nuevas medidas encaminadas a impedir que se produjera otra vez un  descenso de los niveles de agua de los pozos.

A este respecto hemos de señalar  que durante este primer periodo entre los años 1980 y 2011 el nivel freático de los pozos en el Acuífero 23 sufría un descenso medio de 0,28 centímetros anuales, dando como resultado que en algunas zonas  los niveles de agua en esta período llegaron a corresponder a 17 metros, con medias de 6 a 7 metros totales, pudiendo aportar que Tomelloso es una de las zonas donde el nivel estático del agua en los pozos llega a ser mayor que en otros  términos municipales de los 23 que componen la actual Mancha Occidental II.

Tuvieron que tomarse nuevas medidas, limitando los volúmenes de riego para los distintos cultivos y se establecieron diversos trámites administrativos a través de las Comunidades de Regantes, con la legislación de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, para la legalización de los pozos existentes, la obligatoriedad emplear medidas de control con la instalación de caudalímetros y la adjudicación de derechos de riego, estableciendo unos consumos de agua máximos de 4.278 m/3 por hectárea, excepto para los herbáceos,  que se autorizaban 2.000 m/3/ha. y para la viña 1.500 m/3/ha., aunque, por último y hasta ahora, a finales del 2019 la Confederación legisló un  nuevo Plan de  extracciones para el año 2020, en la que los cultivos herbáceos  reducían su consumo a 1.900 m/3/ha. y, para la viña, el volumen adjudicado se queda en 1.400 m/3 hectárea.

Además  se han suprimido las Comunidades de Regantes Locales y se ha creado un único órgano a nivel general denominad Comunidad de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUAS) con varias oficinas repartidas por las 23 localidades. El acuífero de la Mancha Occidental II, que como sabemos es en el que está situado Tomelloso, abarca un total de 90.000 hectáreas  de regadío y un total de unos 9.000 regantes, disponiendo de Oficina en Tomelloso, como todos sabemos en las Oficinas de la Antigua Estación de RENFE.

En definitiva el correcto aprovechamiento de nuestros recursos naturales es la única forma de garantizar la disponibilidad de agua para riego.

Sentimos no poder extendernos más en este tema.

Tomelloso y su agricultura 3