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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Parece difícil llegar a conocer la calidad de una fruta tan típica de la dieta mediterránea como la de nuestros exquisitos melones.

Como fruta de verano se la exige que sea refrescante y alivie los fuertes calores de nuestro verano como aprovechamiento principal, aunque hoy en día la utilización de esta planta se ha extendido a otros aprovechamientos alimentarios, incluso hasta productos en líquido como licores.

A simple vista resulta dificultoso reconocer qué melón es de mejor calidad, porque se desconoce lo que vamos a encontrar dentro. Distinguir la calidad del melón

En la presentación del melón en el mercado algunos pequeños detalles nos pueden dar una idea de la bondad del melón que vamos a comprar y aunque reconocemos que no es  definitivo, si es muy orientativo.

En el mercado nos podemos encontrar varias formas de presentación: desde los que encontramos  a granel en grandes envases, hasta las cajas o envases de presentación esmerada con cuatro a seis piezas etiquetadas y con su respectivo origen o procedencia.

No obstante, si ello es posible, podemos observar algunas características que nos pueden permitir tomar una opinión sobre la pieza que vamos a adquirir:

. Un primer detalle es observar la corteza o parte exterior en donde debemos localizar un cierto tono de leve brillo y donde no se observe ningún tipo de pilosidad, lo que nos indica un correcto acabado del fruto.

. Un segundo punto a tener en cuenta es la homogeneidad de la pieza, incluso del conjunto del lote que se presente en el establecimiento comercial.

. Aunque le tendencia actual de presentación del melón al consumidor es que las piezas sean  de menor tamaño y peso (2 kilos), también se siguen presentado los de mayor tamaño, dependiendo de las variedades y del tipo de cultivo. Independientemente de su volumen y presencia, algo que nos puede determinar u orientar es sobrepesar el fruto, por la simple acción de colocarlo en una mano y debiendo notar que hace presión sobre la misma sin que deba dejarse por su peso.

. Una tercera expresión de calidad es golpear en vacío con una mano teniendo la pieza sujeto por la otra y comprobar que su sonido sea macizo.Distinguir la calidad del melón

Sin que estas apreciaciones sean determinantes, ello nos permite tener unas muy buenas posibilidades de no equivocarnos.

Queda evidente que cualquier deformación, golpes, manchas o heridas hendidas, ya de hecho desestiman  a priori la pieza, pero no así las rajas o estrías que no demuestran que el melón sea de mala calidad.

Cuando ya disponemos de la pieza y abrimos un melón y nos disponemos a probarlo, muy pocas personas saben distinguir si es de buena calidad o no. La mayoría de nuestros melones reúnen una muy buena calidad al consumo, pero solamente pocas personas distinguen entre unas cualidades u otras.

La respuesta es muy sencilla. Un melón debe reunir a la cata varias cualidades:

. Tiene que notarse frescura y no solamente jugosidad, es decir, limpieza en el sabor.

. Debe ser crujiente al diente. Notar como al morder la estructura sólida del melón debe apreciarse una pequeña rotura de sus células..

. Su contenido en azúcares se distingue mediante la observación de las pequeñas líneas de fibras que de forma heterogénea se localizan en su pulpa y no solamente por las papilas gustativas de la lengua.

. Aunque parezca mentira un melón bien terminado no debe dar sensación de excesiva acuosidad, como pudiera ocurrir con la sandía, sino poder apreciar una no demasiada diferencia entre la parte líquida y la sólida.

. Por último, y para no agotar las posibilidades hay otras referencias o detalles que no vamos a ampliar y que también son importantes, como la presencia de mayor o menor corteza, la línea de la zona de las semillas, las semillas en sí mismo, porque sería muy onerosos para el consumidor normal que, como es lógico, encuentra un melón mejor o menor según sus gustos, aunque no siempre sea según la calidad.

Esperemos que estos consejos nos permitan conocer mejor la calidad de nuestras frutas de verano.