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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Repasando por casa alguno de los armarios que llevan mucho tiempo sin abrir, pero que guardan en su interior numerosos recuerdos que hemos ido amontonando a lo largo del tiempo, me he encontrado con un “tebeo” del “Capitán Trueno”.

Muchos jóvenes de las generaciones actuales dirán que “¿qué es un tebeo o TBO y quién era el Capitán Trueno?”.

Pues muy sencillo la palabra Tebeo (TBO) proviene de una revista de los años sesenta-aunque editada anteriormente- donde se contaban mediante dibujos distintas historietas de comics y que cobró tanta popularidad que por extensión terminamos llamando TBOs a cualquier revista de dibujos.

Así la revista TBO original, que comenzó a publicarse en 1918 y estuvo publicándose hasta el año 1998, narraba distintas historietas de también diferentes temas. Los editores fueron Editorial Bruguera en la primera fase y Ediciones B en la segunda.

El contenido de la revista narraba todo tipo de historietas humorísticas con contenidos muy variados, aunque en algunos casos crearon series como “La familia Ulises y compañía” que yo recuerde, teniendo distintas fases y se han editados posteriormente colecciones en volúmenes.

El TBO fue la enseña de otras muchas publicaciones de dibujos e historias de todo tipo.

PulgarcitoYo recuerdo algunos ejemplares  y muy populares en esa época, como por ejemplo: Hazañas Bélicas; Roberto Alcázar y Pedrín; El Guerrero del Antifaz; El Capitán Trueno; El Príncipe Valiente; Pulgarcito; El Jabato; Chispitas; Diego Valor; Jaimito; Mortadelo; 13, Rue del Percebe y algunas más, que llenaron nuestra niñez, al  mismo tiempo que nos incitaron a la lectura, aspecto que he de reconocer que nos animaba  a tener interés por la lectura, aspecto importante en aquellos años.

Hay que reconocer que todos estos títulos con sus correspondientes aventuras llenaron gran parte de nuestra niñez y de nuestra juventud también.

Alrededor de esta publicaciones se produjo un pequeño revuelo entre los lectores, porque se organizó un verdadero proceso de intercambio y de movimiento de las publicaciones que obligaron a las editoriales incluso a numerar cada revista, porque lo más frecuente era que se produjera un intercambio entre los muchachos de los distintos ejemplares para su lectura.

En esta fase hay que incluir que también coleccionábamos cromos, como todavía se viene haciendo en la actualidad, y la vorágine por coleccionar o por leer era intensa en aquellos años. Incluso existían en algunas localidades tiendas especializadas en cambiar cromos y cambiar unas revistas por otras a cambio de algún céntimo y era frecuente que alguna vez nuestros abuelos nos proporcionaban algún centimillo para cambiar cromos o revistas, además de los intercambios que ya hacíamos entre distintos amigos y compañeros.

La relación de colecciones de cromos fue innumerable y también se fomentó el consumo con campañas de promoción muy utilizados. Especialmente recuerdo los cromos que solían entrar en las tabletas de chocolate que utilizaron varias marcas comerciales para fomentar su consumo.

Así recuerdo entre otras: por supuesto los cromos de deporte, especialmente de colecciones de futbolistas que era un boom por ser las más demandadas, pero también podemos incluir: Rin Tin Tin; Animales del  Mundo; Razas Humanas; La Bella Durmiente; Ben – Hur; Polyanna; Álbum de Estrellas y Ha llegado un Ángel, entre otras.

Era una época infantil en que disfrutábamos con poco, si añadimos un tacón y una comba, nuestra felicidad era completa.

 Continuaremos en sucesivos artículos perfilando algunos de ellos.