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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Salir el tiro por la culata

Nos referimos a que algo que esperamos que salga de una manera determinada y prevista no se produzca de esa manera sino que al contrario de como pensábamos.

La expresión proviene de la época  cuando en las arma antiguas eran fusiles que se cargaban por la boca. Primeramente se cargaba el fusil echando la pólvora por la boca y después la bala. Cuando, por circunstancias de falta de previsión, nerviosismo o prisas, la carga se hacía al revés colocando la bala en primer lugar, al disparar la bala salía por la culata. Posteriormente los rifles o fusiles ya disponían de tapones, zonas o protecciones en la culata que impedían este suceso.

Irse de picos pardos

 Normalmente con esta expresión declaramos que nos vamos de fiesta, de juerga o de jarana a lugares poco recomendables o a saber dónde.

Las palabras picos pardos indicaba una prenda de vestir que utilizaban las mujeres de malas costumbres en el siglo XVIII, cuando el rey Carlos III ordenó y obligó a que las mujeres que se dedicaban a la vida pública llevaran una falda de color pardo en cuya parte inferior llevaban unos picos, para así, cuando paseaban por la calle la gente distinguiera unas mujeres de otras.

Salvado por la campana

Nos expresamos con esta frase cuando está a punto de ocurrir algo que no queremos o que está a punto de ocurrir y de repente acontece otra cosa que anula o suplanta a la anterior.

Existen dos versiones sobre el origen de este dicho.

Un primero que alude a la época en que se enterraban a personas que parecían muertas, pero que en muchos casos no eran verdaderas muertes, pero que no se podían confirmar con exactitud y en tal caso junto a la tumba de tierra se colocaba una campana con cuerda para tirar por si resucitaba el teóricamente fallecido.

Una segunda acepción que parece más asequible es cuando en un combate de boxeo uno de los contendientes está a punto de perder y suena la campana salvadora.

Armarse la gorda

Se supone que se produce un gran lío y alboroto de difícil control.

La Gorda es la denominación que se adjudicó cuando se produjo la revolución civil y militar en 1868 en contra de la reina Isabel II, denominada la Gloriosa o la Revolución de Septiembre, que dadas las circunstancias tan escabrosas y desordenadas el pueblo llano la denominó como “La Gorda” o mejor dicho por “Armarse la gorda”.

Tirar la piedra y esconder la mano

Se comenta que suele expresarse así aquel que realiza un acto o es protagonista de algún acto como insulto o desprecio hacia alguien y luego no reconoce haberlo hecho y lo oculta.

Existen varias propuestas sobre el origen de este refrán:

Uno de ellos que procede de la obra “El banquete” de Platón, donde concede esta expresión a Erixímaco con relación a Aristófanes, sobre la que se han hecho distintas variaciones de sentido, así como interpretaciones de costumbres populares donde se aplica la expresión.

Recogemos también la versión de la leyenda cubana por la que una mujer mata a su amante y declara que ha sido una gata que la mató con una piedra y desde entonces se dice: “Eres como la gatica de María Ramos que tira la piedra y esconde la mano”.