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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

“Tirar los tejos”

Suele utilizarse cuando alguien desea insinuar una cierta amistad o conocimiento a alguna otra persona, generalmente referido a insinuación entre personas por razones de cariño, afecto o amor.

El juego del tejo consistía en tirar una pieza lisa de piedra, barro duro o trozos de las piezas de los tejados para tumbar una pieza que se colocaba de pie en el suelo. Parece que existía la costumbre de que algunos muchachos al paso de chicas lo tiraban cerca de ellas y con la excusa de ir a recogerlo poder entablar conversación con ellas.

Existen otras versiones relacionadas con el árbol del tejo, cuyas ramas y semillas se utilizaban antiguamente en celebraciones  y como ofrenda o síntoma de enlazar relaciones entre personas.

“Ser el chivo expiatorio”

Tratamos de quitarnos de encima culpas o hechos aunque no hayamos participado nosotros mismos a otras personas al fin de eludir responsabilidades y recae en tu persona que es el que se lleva la culpa.

La tradición judía en el “día de la expiación” se elegían dos machos cabríos y, al azar, se elegía uno de ellos que era sacrificado y el otro era el responsable de los pecados del pueblo y era abandonado, al mismo tiempo que las gentes del pueblo apedreaban al animal.

“Ser o portarse como un cafre”

Cuando decimos esto indicamos que el comportamiento de una persona se sale de cualquier norma de convivencia social y humana.

La palabra “cafre” proviene  de una tribu de África, que llegó  a ser colonia británica al sur del continente.

“Como la carabina de Ambrosio”

Cuando se comenta esta frase estamos indicando que todas las actuaciones que se están haciendo o se van a hacer no van a dar ningún resultado y por lo tanto inútiles.

 Se duda en realidad quién fue el tal Ambrosio, aunque la teoría más divulgada es la que Ambrosio era un agricultor que en el siglo XIX cultivaba sus tierras, pero seguía siendo pobre y, cansándose de tal estado,  decidió irse al monte con su carabina a asaltar viandantes. Se dice que era una buena persona y para no hacer daño cargaba la carabina con cañamones. Tal era su buen hacer que los personajes que eran asaltados por Ambrosio apuntándoles con su carabina no le hacían ningún caso y se tenía que quedar sin llevar  cabo el asalto, quedando muy enfadado y echando la culpa a la carabina que no imponía respeto. El pobre hombre se volvió a su pueblo sin ningún resultado y sus vecinos terminaron riéndose de él.

“Le conocen hasta los perros”

Expresamos este dicho cuando queremos indicar que alguien es muy popular y conocido en general por todo el mundo.

El refrán proviene de un regidor de Madrid, concretamente se habla de don Francisco de Chinchilla, que  acostumbraba a ir con sus alguaciles a los mercados con asiduidad y tenía gran poder para resolver cualquier problema o incidente que solía ocurrir en  estos lugares. Un día resolvió que era necesario eliminar a todos los perros enfermos y vagabundos para evitar problemas de enfermedades, cosa que se cumplió escrupulosamente. De tal forma ocurrió que, cuando los perros veían la presencia del regidor, ladraban y huían. De ahí el refrán de “le conocen hasta los perros”.

“El capitán Araña”

Suele expresarse de esta manera cuando alguna persona inmiscuye a más gente en un proyecto y a última hora no se lleva a cabo.

Proviene de la frecuencia con que se hacía  a finales del siglo XVIII el embarcar a gente en los navíos para luchar fuera de España y existió un señor que se llamaba capitán Arana que después de tener el barco lleno de pasajeros nunca salía del puerto. Por extensión ARANA pasó a  ser ARAÑA.

No obstante existen algunas referencias que varían en la forma de entender este refrán.