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Cuadernos Manchegos
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“Ponerse como el Quico”

Este dicho es muy popular y se origina por una desgraciada historia verdadera.

Este dicho intenta explicar y referirse a las personas comilonas y glotonas, que no están nunca cansadas de comer.

El Quico era un personaje verdadero y muy popular y conocido que vivía en el pueblo de Alnazcázar de la provincia de Sevilla. Era humilde y se ganaba la vida realizando encargos, pregonero y mensajero y la historia transcurre en el año 1940, cuando el Ayuntamiento, en celebración del día del  Corpus, invitó a  una mariscada a los vecinos a la que acudió este hombre, cuyo nombre era Manuel Fernández Doña. Debió comer una gran cantidad de gambas, que se sintió indispuesto, de tal forma que estuvo dos días desparecido, hasta que se le encontró debajo de un puente al lado de una charco de agua y muy enfermo con alta fiebre. Fue trasladado al Hospital de Sevilla donde falleció. La muerte se la atribuyó a la enorme cantidad de gambas que debió comer y desde entonces este dicho se extendió como marca de la glotonería.

No obstante existen distintas opiniones sobre el origen de esta frase pues se tienen referencias de que ya en 1935 existían cuentos para niños que hablaban de este personaje y que eran muy populares.

“Irse por los cerros de Úbeda”

Este refrán indica la acción de las personas que divagan y desvían las conversaciones por otros temas del verdaderamente interesante.

Esta frase proviene de la época en que el rey Fernando III se encontraba frente a la ciudad de Úbeda(Jaén) que quería asaltar para vencer a los musulmanes. El rey fue situando a sus tropas en los distintos cerros que rodeaban la ciudad. Mientras esto ocurría uno de sus caudillos, llamado Álvar Fáñez,  “El Mozo”, le dio la idea de darse un paseo por los alrededores en espera de la orden de ataque. Junto al riachuelo se encontró a una bella muchacha mora que se estaba bañando desnuda, por lo que se puso a charlar y hablar con ella con galanteos y requiebros. Una vez conquistada la plaza el rey llamó a Álvar Fáñez y le pidió explicaciones para que le dijera qué le había pasado de  no haber estado en el momento oportuno en la pelea y el buen caudillo no se le ocurrió decir otra cosa que “Anduve por esos cerros, señor “. Muchos pensaron que había mentido y trataba de ocultar el haber sido un cobarde ante la batalla.

“Este niño es un melindres”

Desconozco si es un dicho, una frase, un refrán o cualquier otro apelativo, pero he de reconocer que esta expresión la he oído decir  muchas veces de pequeño a mi propia abuela y a vecinas refiriéndose a los niños pequeños.

Siempre he creído entender que cuando así se hablaba era para indicar que el niño o niña era muy delicado/a; que se quejaba de todo; que no quería comer de ciertas cosas; que era muy delicado para las comidas y que lloraba por cualquier cosa sin razón, así como también se entendía que era pequeño, flaco y muy llorón; situaciones provocadas por algún motivo de tipo afectivo en general.

Según el diccionario la palabra melindre indica persona que hace gestos muy afectados, aunque en el habla popular se entiende persona muy delicada, escrupulosa y quisquillosa. También, aunque el diccionario no lo recoja, se oye decir la palabra “milindre”.

“Tener más años que Matusalén”

De sobra conocida esta expresión cuando indicamos que una persona es muy mayor, sin saber la edad de la persona de la que estamos hablando.

Frase muy conocida y utilizada, así como su personaje, pues todos sabemos que Matusalén fue un patriarca y abuelo de Noé, que aparece en la Biblia en el Génesis. Según ello este nombre vivió 969 años con fechas desde 3074 a. C  a 2105 a. C.