Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Inolvidable Alejandro:

Estoy convencido que en este mundo existen personas que parece que pasan desapercibidas a los ojos de los demás y que no dejan huella.

Pero también estoy igualmente convencido que el  mundo no sabe distinguir a personas que, realizando su labor natural y normal dentro de su propia actividad, y que nunca han pretendido ser populares, y nunca han intentado hacerse ver o reconocer, como es costumbre en nuestros días, dan la impresión que si no salen en los medios de comunicación no son populares, sin embargo sí han dejado huella en la sociedad.

Pues mira, Alejandro, que ya sé que lo vas a leer, te recuerdo que, como sabes, nos conocimos hace ya muchos años y desde el primer momento sentí esa sensación de proximidad, de confianza, de estar ante una persona sensata, razonable, amable y educada que me permitía tener la impresión de seguridad en cuantos comentarios hacíamos sobre algunas de nuestras comunes aficiones.

No olvidaré nuestras conversaciones sobre la agricultura, sobre las viñas, sobre nuestras continuadas aficiones por la fotografía con nuestro amigo José Antonio, que dejan en mi memoria tu saber estar y tu comportamiento de verdadero señor de la educación.

Quiero que sepas que has dejado un recuerdo imborrable para todos los que hemos tenido la fortuna de contar con tu amistad y te lo has ganado porque nadie puede olvidar tu paso por la distinta trayectoria de tu vida.

En el apartado profesional quiero también que sepas que siempre has tenido nuestra admiración, pero también que conozcas el gran afecto y sincero cariño de tus trabajadores en la agricultura: Benigno, Alejandro, José, entre otros y que consideraban la explotación vitícola como suya propia y el respeto y admiración por tu forma de encauzar la explotación.

También es admirable tu disposición por modernizar y actualizar tu explotación, tus movimientos técnicos, como el famoso desfangado del vino, tus intervenciones en la creación de la Cooperativa Vinícola de Tomelloso y especialmente tu habilidad para no mezclarte en intervenciones mediáticas estando siempre a la sombra de la popularidad y del protagonismo que ha producido una limpieza en tu trayectoria profesional.

Quiero que sepas y seas consciente que tu forma de ser, tu educación, tu cercanía, tu delicadeza en tus actuaciones ha producido y trascendido en una imagen que ha quedado totalmente reflejada en tus hijos, que aunque supongo que lo hayas notado, quiero asegurarte que es algo más que un respeto paterno, es un reconocimiento a tu gran forma de ser y a tu consciencia y sentimiento de cariño hacia los demás.

Te pido un favor que sé que no es necesario pedirte, y es que me esperes, que cuando vaya de nuevo a hablar contigo será para continuar con nuestras conversaciones como siempre hemos hecho, porque por nuestra parte seguiremos recordando tu cercanía para con tus seres queridos.

Espérame que tenemos mucho que hablar.

- ¡Ah! Se me olvidaba decirte que la calle Huertas vamos a intentar que se llame calle de Alejandro Villena. ¡Qué te parece! -