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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Nuestra universal obra y nuestro universal personaje merece toda la atención que se debe tener a un acontecimiento tan importante como las aventuras de El Quijote a lo largo de su andadura.

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En el libro aparecen muchos personajes que interpretan su propio papel y sirven de acompañamiento para dar pábulo a las peripecias de don Quijote y Sancho y de ellos vamos a hablar, siendo conscientes que todos ellos ya han tenido suficiente divulgación por distintos medios, tanto informativos, como lingüísticos y de reconocidos escritores, pero no nos parece mal hacer una pequeña reseña de estos personajes.

Alonso Quijano

Verdadero nombre del futuro don Quijote, nacido en el supuesto pueblo de Villagarcía de Campos,  y de procedencia hidalga y se dice que tenía 50 años durante el desarrollo de la novela y, aunque dispone de distintas descripciones, generalmente-incluso en algunos episodios-  se le describe como una persona enjuta, alto, delgado, de nariz aguileña y corva, con bigotes grandes y negros.

Aparece en la novela con distintos apelativos: Caballero de la Triste Figura, Caballero de los Leones y entre sus vecinos se le conocía como Alonso Quijano, el bueno.

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Tiene en Tomelloso dedicada dos calles: Alonso Quijano y Don Quijote.

Aldonza Lorenzo

Este personaje no es ni más ni menos que la imaginaria moza de la que está enamorado don Quijote, sin que ella lo supiera y que el propio don Quijote la puso de nombre Dulcinea del Toboso, que se trataba de una moza labradora a la que conoció en una ocasión y quedó enamorado. Como tal imaginación Dulcinea no aparece en toda la novela personalmente, pero es nombrada continuamente durante todo el desarrollo de la novela.

Tiene dos calles dedicadas en Tomelloso:  Aldonza Lorenzo y Dulcinea.

Fierabrás

Aunque puede pensarse que es un personaje de El Quijote, en realidad solamente aparece su nombre ligado al de su milagroso bálsamo, pues este personaje de la época de los carolingios en los siglos VIII a X, cuando entraron en Roma, un tal Fierabrás-nombre y personaje ficticio- se encontró  con un bálsamo que se supone que era el que utilizaron precisamente para embalsamar a Jesucristo y por lo tanto era milagroso.

Cuando a don Quijote le proporcionan una buen paliza, Sancho recurre al Bálsamo de Fierabrás, que debía conocer, para curarle las heridas e incluso en la novela se dice que estaba compuesto por aceite, vino, sal y romero.

Tiene dedicada una calle en Tomelloso, no sabemos si como memoria del bálsamo de El Quijote, como por su propio nombre.

Maese  Nicolás

En el libro de Cervantes, Maese Nicolás representa ser el babero de don Quijote y dentro de la novela ejerce el papel de salvador de las locuras del ingenioso hidalgo y en acuerdo con el cura, el ama y la sobrina son los que queman los libros de caballería aduciendo a don Quijote que los ha robado un mago y que don Quijote acepta como bueno.

En la ambición de sanar a don Quijote le suele acompañar en muchas de sus aventuras.

Tiene una calle dedicada a este personaje en Tomelloso.

Pastora Marcela

Uno de los personajes de gran trascendencia en la novela y que incluso podrí decirse que de gran actualidad. Este personaje lo presenta Cervantes como una mujer guapa, culta y con fortuna y que vive en el monte a su aire sin compromisos de ningún tipo, lo que supone una extraña libertad en esa época, porque el resto de mujeres que aparecen a lo largo de la obra son mujeres típicas de esa época: sumisas y servidoras.

Pues a esta buena mujer se le acercó otro joven pastor que quiso galantearla y mantener futuro noviazgo,  a lo que Marcela se negaba. Tan fue así, que el pastor falleció y la buena pastora Marcela fue acusada de su muerte y finalmente Cervantes pone en sus bocas una serie de frases que marcan la libertad de nuestra pastora:  “Si no, decidme: si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros porque no me amábades? “

Existe una calle en Tomelloso dedicada a este personaje.

Rucio

En realidad este nombre no pertenece a nadie, sino al color del pelaje del asno que cabalga Sancho Panza y que durante el transcurso de la obra desaparece durante veinte capítulos.

 Tiene una calle dedicada en Tomelloso.

Sancho Panza

El inolvidable acompañante y escudero  de don Quijote y es sin duda el personaje más importante del obra, lógicamente después de don Quijote. Participa en todas las aventuras que realiza su alocado amo y Cervantes lo dibuja como el clásico labrador manchego: hombre sensato, buena persona y razonable, y que, como buen manchego, está acostumbrado en gran medida a la utilización de refranes para expresar sus opiniones y pensamientos y zanjarlos con brevedad.

Su persona está representada por una figura baja, regordete y que durante toda la obra se encarga de cuidar de su señor, además va cabalgando encima de su burro, lo que proporciona una   supuesta imagen cuando van juntos muy diferenciada y de gran contraste.

Tiene una calle a su nombre en Tomelloso.

Aunque continuaremos realizando pequeños esquemas de los personajes de El Quijote en esta primera entrega hemos descrito los que tienen dedicadas calles en Tomelloso.