Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Continuamos con la descripción de los distintos útiles, espacios, formas y decoraciones de las cuevas de Tomelloso, aunque es posible se hayan mencionado en alguna ocasión y en este artículo procedemos a describir pequeños utensilios que también eran frecuentes que se emplearan como complemento de determinadas operaciones y trabajos normales de manejo y control de las fermentaciones en las cuevas.

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Aunque algunas veces lo hemos comentado, la utilización de pajuelas de azufre eran siempre necesarias para controlar la fermentación. Estas pajuelas eran tiras de material que estaban impregnadas de una masa de azufre. Su función era retener el proceso de fermentación o al menos desacelerarlo, al  mismo tiempo que servía de desinfección de la posible aparición de presencia de bacterias y/ hongos durante el proceso de elaboración del vino.

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Las pajuelas se incorporaban en las tinajas al mosto, ensambladas o colocadas en unas pequeñas jaulas  preparadas de alambre que permitía sujetarlos y facilitar su penetración en el mosto. Como todos sabemos el azufre en contacto con alta temperatura en la fermentación reaccionaba y se producía anhídrido sulfuroso en forma de gas  que, mezclado con el líquido, permitía conseguir los objetivos antes nombrados. Las pajuelas se consumían y quedaban disueltas  en el proceso de fermentación.

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Otro de los pequeños aparatos que hemos encontrado era una  especie de pequeña parrilla de forma rectangular con cuatro patas de pequeña dimensión y realizadas con alambre que se dejaban en el fondo de la cueva y, cuando el proceso de fermentación se iniciaba, se encendía con restos de sarmientos. Lógicamente mientras el fuego se mantenía o existía viveza de las cenizas indicaba que la cueva no tenía “tufo” y era posible acceder a la cueva.
 

Otros de los utensilios que se podían apreciar era los “remecedores”, que no eran otra cosa que una palo de madera pulido en cuyo extremo se encontraba una tabla en forma de pala engarzada en el centro  y que se empleaba, como su nombre indica, para remover la masa de  restos de granilla y otros sedimentos suspensos en el mosto que se elevaban a la parte superior de las tinajas y que podían impedir la homogeneidad en la fermentación y con esta pala remecedora se conseguía mezclar las distintas masas de mosto.

Los “lebrillos” son unos pequeños o medianos recipientes de uso tradicional, generalmente  de barro vidriado, como un plato hondo de forma circular, que se utilizaban para distintas aplicaciones caseras y, en el caso de las cuevas, se colocaba debajo de los orificios de salida del mosto o vino para recoger parte del líquido que podía gotear.

Aunque parezca algo de escasa importancia es necesario también mencionar una pequeña pieza de madera plana de forma trapezoidal que cumplía una función importante como era la de impedir en unos casos  y derivar en otros  la entrada del mosto recién prensado o estrujado a las distintas entradas del mosto a las tinajas. Era especialmente, y únicamente empleado, en las cuevas con canales de barro a lo largo de la longitud de la cueva y por encima el borde de las tinajas, realizadas sobre la misma piedra y que permitía ir derivando el mosto de una tinaja a otra simplemente con colocar esta pieza a la salida de la abertura que se disponía a la entrada de la boca de las tinajas.