Cuadernos Manchegos
La mentira del "tope al gas"

La mentira del "tope al gas"

Llevamos meses hablando sobre el “tope al gas”. Primero, del retraso en su aplicación; luego, de su efectividad (las expectativas del ejecutivo no eran realistas y la rebaja en el PVPC oscila entre el 10-20% según las condiciones); por último, de los beneficios, siendo las subidas de la energía menores que en países del entorno. Sin embargo, nadie habla de su lado oscuro. Pongamos luz viendo cómo funciona el mercado eléctrico y como actúa este “tope”.

Red Eléctrica Española (REE) realiza una subasta diaria de la energía que prevé se utilizará el día siguiente. Las diferentes tecnologías de generación pujan por esa energía y el precio lo marca la tecnología más cara. La subida del precio del gas hacía que el coste fuese muy alto y urgía intervenir. ¿La propuesta del ejecutivo? Realizar esta misma subasta fijando el precio la última tecnología de generación que no fuese una central que use gas. A las centrales de gas se les pagaría este precio más una compensación que se fija con el precio del gas en ese día.

Veamos un ejemplo. Se subastan 100MW y 50MW se lo quedan centrales que no usan gas a un precio medio diario de 0.23€/kwh. Las centrales que utilizan gas aportan otros 50MW recibiendo esos 0,23€/kwh más la compensación hasta alcanzar los 0.47€/kwh que necesitan para ser rentables. Ante esa diferencia de 0.24€/kwh, el consumidor, en vez de pagar los 0.47€/kwh que debería abonar con el sistema antiguo, paga 0.35€/kwh (0.23€/kwh de toda la generación más 0.12€/kwh de la compensación). Todo ventajas. Vayamos a la letra pequeña y a la parte oscura de la nueva legislación. 

El Real Decreto-Ley 10/2022 dice que la compensación al gas deben soportarla los consumidores españoles, excluyendo la interconexión con Francia y Portugal, que no pagan esta compensación pero que sí se benefician de una energía más barata que la producida dentro de sus fronteras. ¿Resultado? La exportación de energía está en máximos anuales. Como la letra pequeña incluye a todos los consumidores que tengan una tarifa libre en el mercado español, éstos van a ver cómo su factura eléctrica puede doblarse ahora o en unos menes.

Hasta la aprobación del RDL 10/2022, en la tarifa libre (que acoge 16 millones de hogares, frente a los 10,5 millones de la regulada), encontrábamos precios desde 0.08€/kwh hasta 0.25€/kwh y cada hogar negociaba su contrato eléctrico en función de sus intereses y del mercado, en total libertad. Eso se acabó. Con el nuevo RDL, los contratos nuevos o los que se renueven a partir del 26 de abril verán que a su tarifa se suma una media del 0,12€/kwh, doblando la factura eléctrica a unos consumidores que, hasta ahora, no habían notado este incremento.

Ahora vemos claro que es una chapuza de RDL, que imputa unos costes a consumidores del mercado libre con un concepto regulado que no les corresponde. Si negocian con una comercializadora de energía verde, ¿por qué deben pagar el incremento del gas? Se va a doblar el precio de la luz a 16 millones de familias para bajar un 20% (siendo generosos) a 10,5 millones. Y todo ésto por bajar la inflación (que se calcula con la tarifa PVPC regulada) y que así no tenga el gobierno que subir tanto las pensiones y otros compromisos.

Si a ésto añadimos el reto del climático en el que usar gas nos aleja de los compromisos adquiridos en la CoP21 del acuerdo de París (cuyo objetivo es limitar el calentamiento global por debajo de 2ºC y preferiblemente inferior a 1,5ºC en comparación con niveles preindustriales), el desastre y la improvisación, tanto en la gestión del mercado eléctrico español como en las estrategias del gobierno dentro del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, quedan aún más patentes.

Así pues, mientras sube el precio del gas y nuestra factura eléctrica, afrontamos una situación paradigmática en la que se baten récords de consumo de gas natural para la generación eléctrica, según Enagás (compañía de transporte de gas natural y Gestor Técnico del Sistema Gasista de España), mientras se paran renovables como la termosolar y se intentan maquillar resultados engañando a la sociedad con el “tope al gas”.

Un último apunte: en los últimos meses la termosolar está viéndose sometida a limitaciones impuestas por Red Eléctrica, parando centrales en ciertos nudos de Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía, provocando que acumulen grandes pérdidas en momentos con unos niveles de irradiación óptimos y llegando, incluso, a comprometer su viabilidad financiera.

David Cortés Jorge

Concejal de Ciudadanos en Bargas

Ingeniero Técnico Industrial especializado en Electricidad y Máster en Energías Renovables