Promoción del turismo gastronómico ante COVID-19
Cuadernos Manchegos
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Hay que preguntarse cómo se hacía el hueco suficiente en el subsuelo para poder terminar el vacío de una cueva. Primero decir que las cuevas se construían en la misma casa del agricultor. Se trataba de elegir el lugar exacto donde comenzar a utilizar el pico para abrir el primer vacío. Aunque no siempre, en alguna cueva nos hemos encontrado que las lumbreras dieran en el patio, pero la mayoría de las cuevas comenzaban a picarse en la misma fachada de la casas. Dependiendo de la longitud de esta fachada se elegía normalmente el centro de su longitud para que coincidiera con el centro de la futura cueva. En cuevas de mayor longitud se realizaban dos perforaciones.

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El operario (picaor) comenzaba a picar en profundidad sentado en la acera y según iba profundizando se sentaba en la parte más baja e iba alternando de postura según aumentaba la profundidad. Cuando terminaba la capa dura(costra) que en nuestro caso es variable según la zona del pueblo, pero que puede estar entre los dos y tres metros y medio, ya se comenzaba a extender al agujero producido, ampliando el espacio y teniendo que sacar la tierra que se produce primeramente con simples espuertas a mano y posteriormente con  una trócola instalada en la parte superior con maroma y gancho de hierro (garrucho) en la punta a la que se colocaba una espuerta, ya que según se iba profundizando la tierra picada caía al fondo del vacío producido.

Al principio eran los propios agricultores y su familia los que realizaban la excavación, sin que se hiciera como trabajo habitual, sino en momentos determinados y alternativos. Posteriormente salieron cuadrilla de picadores contratados que además refinaban las paredes, suelos y techos de la cueva.

Un aspecto de interés que muchos desconocen es que algunos dueños de cuevas se quejan o indican la caída de panderos o planchas de tierra de cierto tamaño del techo de la cueva. Explicaremos que la razón de tal desprendimiento se debe a que en las primeras cuevas los picaores seguían picando hasta llegar a la costra, por lo que se puede observar que en las cuevas más antiguas el techo se encuentra de forma irregular. Más tarde, ya en las siguientes cueva, se dejaban más “presentables” quedando el techo más o menos plano, por lo que se podrían encontrar planchas de tierra blanda que era frecuente se desprendieran con el tiempo.

La capacidad de la cueva era normalmente de acuerdo con los cálculos de cosecha del agricultor, ya que la posibilidad de espacio era el limitado por la longitud de la tierra disponible, que, como hemos indicado suponía la longitud de la fachada. Si el cálculo era menor de las necesidades se solucionaba aumentando el volumen de las tinajas.

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Cuando se iniciaron la instalación de tinajas de cemento en muchas cuevas era necesario rebajar el suelo de la cueva, ya que la altura de estas tinajas era mayor que las de barro.

Si hacemos un cálculo aproximado del volumen de tierra que se excava en una cueva medio de 12 metros de largo, 6,5 metros de ancha y una altura de 7,5 metros, el volumen de tierra suponen unos 585 metros cúbicos de material térreo que a una densidad media de 1500 kilos por metro cúbicos la cifra resultante es de 936 toneladas.

Si a esta cifra disponemos que las terreras eran las que subían y llenaban las espuertas y que esta podría pesar unos 25 kilos supondría que las terreras tenían que subir 37.400 ascensiones de las espuertas, cifra que sería algo menor ya que la primera capa se hacía sin terreras. De todas formas la cifra es verdaderamente alarmante. Por su popularidad y reconocimiento adquirido, explicaremos que las terreras se colocaban en la parte superior y una de ellas en la mismo suelo de la cueva recogiendo la tierra que iban dejando los picadores. Sujetando una azada o pala sujetaba la espuerta entre los pies algo inclinada e iba llenando la espuerta que se encontraba asida por el gancho. Cuando terminaba su llenado la terrera de la cueva gritaba: ¡espuerta! para que tiraran las de arriba. En algunas ocasiones a la espuerta se le incorporaba alguna masa de piedra en pequeño bloque de más peso; en ese caso la llamada para que las terreras  de la calle se dieran cuenta del mayor peso por parte de la situada en la base de la cueva era: ¡Espuerta y terrón! Como hemos indicado una espuerta podía pesar entre 20-25 kilos.

En todas las cuevas se realizaba también una segunda excavación a desde el nivel del suelo, profundizando aún más, generalmente de forma redondeada y de la capacidad de una tinaja que servía para, cuando alguna tinaja pudiera reventar o por la caída de líquido en la fermentación, no se perdiera el líquido y se llamaban pozos y pocillos.

En los siguientes artículos seguiremos definiendo por partes todo el proceso de construcción de las cuevas.