Promoción del turismo gastronómico ante COVID-19
Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Cuando se baja a una cueva lo general es esperar encontrarse con las tinajas. Pero además de las propias tinajas en las cuevas nos encontramos con algún tipo de otras obras que forman parte también del contexto de los trabajos realizados por el hombre en el vaciado de la tierra y construcción de la cueva. Además de la consabida escalera y del hueco producido en la lumbrera, como aspectos más característicos de la excavación realizada, nos podemos encontrar con otras novedades. Así, en el suelo de la cueva existe siempre otra excavación a mayor profundada que el nivel de la cueva de forma redonda que tiene una capacidad variable, pero generalmente similar a la capacidad de al menos de  una tinaja y es lo que se llama pocillo, que se realizaba para poder acoger el mosto que pudiera derramarse durante el transcurso de la fermentación o por rotura de alguna tinaja, fundamentalmente en las cuevas con tinajas de barro, para no perder al líquido derramado.

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En cuevas de mayor altura con pasarela entre las tinajas en su parte superior, suelen aparecer pasadizos, llamados contraminas, que llevan a la parte superior de las tinajas para poder pasar a los empotres y de una altura un poco más baja generalmente que la  de una persona. y que son verdaderos túneles de acceso totalmente picados a mano que, lógicamente, parten de la misma zona de la escalera que la altura de los empotres de las tinajas.

También a base de pico, es frecuente y generalizado,  encontrarnos con las llamadas fresqueras que eran unos huecos también realizados con pico, que eran pequeños espacios muy próximos a la entrada de la cueva y en las que tienen pasarelas a su misma altura, que se utilizaban para guardar alimentos y productos de conservación y matanza y de otros variados productos alimenticios.

Además, podemos encontrar, y de hecho suele ser normal, que existan verdaderos pozos de agua, construidos también a pico. Hoy en día están secos puesto que el nivel freático del agua ha bajado considerablemente en los últimos cien años, pero eran pozos de suministro de agua de abastecimiento, teniendo distintas profundidades dependiendo de la zona de la localidad, aunque los hemos encontrado entre ocho y veinte metros, que también constituyen verdaderas obras de labor de picador.

Otras de los trabajos realizados a mano por el hombre nos los encontramos en las cuevas más antiguas, donde, anteriormente a la utilización de las mangueras de transporte del mosto a las tinajas, se realizaban sobre la misma roca y una especie de canales donde caía el mosto y recorría todo el perímetro de la cueva que iba llenando de mosto las distintas tinajas, mediante unas tapas de madera u otro material que iba permitiendo la entrada del mosto a cada tinaja.

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