Promoción del turismo gastronómico ante COVID-19
Cuadernos Manchegos
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Resulta muy complicado poder establecer el número de cuevas que se pudieron cavar en Tomelloso, dado que nunca ha existido una estadística fiable, ni mucho menos administrativa, ni oficial que permitiera cuantificar este dato. Basándonos en numerosos escritos de estudiosos que han investigado sobre este particular, tampoco parece que haya un criterio uniforme que permita saber este número.

Promoción del turismo gastronómico ante COVID-19

Después de muchas consultas y conversaciones nos hemos atrevido a comentar que en Tomelloso debieron existir, siempre aproximadamente, unas dos mil doscientas cuevas abiertas y en funcionamiento para elaboración de vinos y con tinajas de elaboración, aunque evidentemente han existido más perforaciones que pueden considerarse como cuevas, pero no se han utilizado para elaboración de vinos, sino como lugares para conservación productos y otros, como fresqueras para almacenamiento de conservas y otras materias que permitieran almacenar determinados productos y que evidentemente disponían de lumbreras a la calle o al patio del solar, lo que en algunos casos pudiera dar lugar a confusión.

Desde el último dato disponible sobre la existencia de cuevas que data de 1999 hasta el año actual 2020, la evolución del funcionamiento y actividad de las cuevas en el objetivo final de elaboración de vinos ha sido el lógico del desarrollo de la misma población.

Así existen dos factores a tener en cuenta en el proceso seguido por nuestras cuevas, que ha conducido a otras dos situaciones distintas: la desaparición integral de muchas de ellas y el cese de la actividad en la elaboración en este segundo caso.

Uno de los primeros aspectos se inició con la aparición de empresas de elaboración de alcohol vínico y ¿cómo no? la creación de las Cooperativas. En el año 1960 se creó la “Cooperativa Virgen de las Viñas”, lo que produjo una primera evolución  por parte de los agricultores y que fue determinante del proceso de finalización en la construcción de cuevas y que posteriormente se incrementó con la creación de la Grupo Sindical San José, hoy “S.A.T San José” en 1963 y que finalizó en 1986 con la creación de la última Cooperativa existente “Cooperativa Vinícola de Tomelloso”. En el transcurso de todo el proceso se produjo el cese de  la actividad de numerosas cuevas elaboradoras que fueron abandonándose poco a poco.

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Otra segunda cuestión ha sido la desaparición paulatina de cuevas por la cuestión de la construcción de modernos edificios de viviendas, unas veces despareciendo el propio hueco de la cueva y en otras ocasiones utilizándose para garajes.

Hasta hace muy pocos años prácticamente no se ha elaborado vino en las cuevas, salvo pequeñas  muestras de algunos agricultores en pequeños volúmenes, ya que el destino de las uvas producidas ya no pasan por las cuevas y como mucho todavía han existido algunas cuevas utilizándose para almacenamiento de vino ya elaborado para conservación como lugar ideal para su mantenimiento.

Asimismo la instalación de entidades privadas de elaboración de vinos han producido un destino de las uvas hacia estas empresas, tanto cooperativas como empresas particulares.

Pero…¿cuántas cuevas han desaparecido?

Como siempre además de datos más o menos prácticos y siempre basándonos al estudio tantas veces nombrado realizado por la persona que más se ha preocupado de su estudio. Nos referimos al tomellosero Santos López Navarro en su publicación “Tomelloso y sus cuevas”, podemos obtener una aproximación, apoyándonos en nuestro propio trabajo desarrollado desde el año 2003.

Así, utilizando la estadística, podemos decir que  aún con el margen de error que tengamos que reconocer, una primera aproximación nos indica que de las 180 calles que disponían de cuevas en el año 1999, actualmente solamente 145 calles disponen de cuevas que suponen un 14 % de calles que han dejado de tener cuevas. Es necesario aclarar que, estas calles que disponían de cuevas y ya no se encuentran en condiciones de visitar, son debidas no solamente por haber sido utilizados sus solares por nuevos edificios, sino también por haber sido cerradas, tabicadas o inhabilitados sus accesos.

 Concretando en cuanto al número de cuevas y partiendo de la cifra de 2.200 cuevas, en la actualidad podemos estimar que posiblemente la cifra fuera menor del orden de unas 2.000 cuevas.

Creemos que sea un margen de error muy grande que puedan existir unas 630 cuevas visitables, por lo que la desaparición de cuevas ha sido evidente en estos 21 años de recorrido y que supone un 71 por ciento de las que ya no existen como tales, bien porque se hayan construido edificios o convertido en garajes, que en nuestro caso suponen unas 42 cuevas, y el resto siguen estando, pero o bien condenadas o sin acceso posible por no tener comunicación, aunque  se hayan cerrado o en otros casos llenadas de escombros y tapadas o bien destruidas sus tinajas en el mismo lugar de la cueva. No obstante, la existencia de ellas, aunque solamente sea como cavidad es evidente y es constancia de su existencia, porque las lumbreras son el índice que marca su existencia. Es necesario advertir que existen muchas cuevas que las lumbreras no daban a la calle, por lo que la estadística hasta ahora presentada tiene una variación que es necesario tener en cuenta y pude suponer que muchas de las lumbreras y entradas  a las cuevas se realizaron o se pueden realizar a través del patio o corral del solar donde se encuentra la edificación, casa,  vivienda o almacén que hemos podido constatar en las visitas realizadas y si bien su número no es muy elevado sí puede compensar que estimemos que sean las que nos proporcionan el número que hemos estimado desde el inicio de nuestra andadura, por lo que a pesar de lo anteriormente expuesto seguimos aceptando la cifra de 2.200, válida para nuestra trabajo o estudio realizado.