Cuadernos Manchegos
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Es necesario comentar que las cuevas han sufrido un proceso con tendencia a ir desapareciendo por razones lógicas de su no utilización actual.

Pero cabría preguntarse: ¿Qué ha pasado con esas cuevas? ¿Cuál es la situación actual de todas las existentes desde su primera existencia?

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La respuesta es diversa porque el proceso ha sido complejo y hasta cierto punto muy negativo para la propia existencia y mantenimiento de las que actualmente existen y se pueden visitar.

Los espacios ocupados por las cuevas, tengan actualmente o no tengan tinajas en su interior, todavía existen y no han desaparecido en su totalidad.

Especificando podemos indicar que no todas las lumbreras tienen cueva de elaboración, porque muchas de ellas no se han utilizado nunca para elaboración de vino, incluso muchas no han tenido nunca tinajas, siendo varias las razones. En algunas nunca tuvieron sus propietarios la intención de utilizarlas como cuevas, sino simplemente como almacén o espacio para depositar utensilios, herramientas y otras y, por otra parte, otras se han vaciado de tinajas y se encuentran utilizadas para varias ocupaciones y empleos.

El boom de la construcción no es necesario insistir que ha producido una evolución importante en el destino de nuestras cuevas.

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Una primera ocupación ha sido la de utilizarse como garajes para los nuevos edificios, mediante la destrucción de las propias tinajas y, en los menos, por la extracción de las tinajas de la cueva.

Otra segunda ocupación ha dado lugar que en otros edificios han desalojado o destruido las tinajas para poder disponer de sótanos de respiración o como departamentos de almacenes que sirven a los inquilinos para desahogar las viviendas de ciertos materiales que no se usan habitualmente y que además permite aislar de humedades a los edificios construidos.

Otras cuevas han desaparecido como tales simplemente por el hecho de haber sido rellenadas con los propios materiales de construcción, encontrándose totalmente tapadas y cubiertas de escombros y material de derribo.

También se ha producido un abandono total de las cuevas que se encuentran con materiales de todo tipo y ocupados por distintos aparatos de tipo doméstico, eliminados como productos de residuos del campo o de la propia vivienda por utensilios no usados y dados de baja.

En el desarrollo y evolución de las cuevas también ha influido el abandono de muchas casas, cuyos personas han alcanzado una avanzado estado de edad y se han trasladado a viviendas más adecuadas al no poder mantener el estado de la vivienda, y no tener nuevos ocupantes, con lo que el solar no se ha utilizado y se encuentra en un estado de abandono, la mayoría de ellos en venta.

Por último podemos indicar que también es cierto que muchas cuevas, por suerte, han sido rehabilitadas, mediante arreglos y reparaciones, de las que podemos indicar existen grandes ejemplos y que fundamentalmente han consistido en limpieza de suelos, arreglo de la escalera de entrada, que en esta caso se encuentran de forma muy general deterioradas, para su acceso y encalado e incluso pintado de tinajas y espacios, añadiendo iluminación suficiente, por lo que podemos decir que existen buenos ejemplos de cuevas de admirable presencia y visita.

Todas estas situaciones son las que nos encontramos actualmente en Tomelloso pudiendo dar el dato aproximado que cerca de un setenta por ciento de las cuevas que dispuso Tomelloso en su máximo apogeo o han desaparecido o no se pueden visitar por no poder  posibilitar  a su acceso.

¿Y qué ha pasado con las tinajas? Lo curioso es que las tinajas todavía están en su sitio, porque, que sepamos, las tinajas no disponen de movilidad propia, salvo en un mínimo número de ellas que se sacaron de la cuevas -las menos-, el resto se encuentran todavía en su sitio, aunque además habría que no incluir las que se destruyeron “in situ”.

Dentro de miles de años o de siglos, cuando los técnicos intenten descubrir cómo se vivía en los siglos desde el año mil al tres mil, por ejemplo, y cuando Tomelloso se encuentre cubierto de miles de tierras, arenas, gravas y otros materiales diversos, las tinajas se convertirán en un tesoro como los vasos campaniformes del calcolítico y de la edad de bronce, lo que nos garantiza nuestra segura presencia en la historia.