Promoción del turismo gastronómico ante COVID-19
Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Con esta denominación se conoce un período de la Edad de Bronce  entre los año 1.700 a 1.200 a. C., habiéndose encontrados centros de grupos humanos sedentarios habitados situados en diferentes lugares, pero muy espacialmente en gran parte de la provincia de Ciudad Real, casi toda la provincia de Albacete y algunas en Cuenca y Toledo.

Esta denominación ha sustituida a la denominada Cultura de las Motillas porque abarca mayor número de diferentes tipos de asentamientos, y en este nuevo criterio se integran las llamadas morras y castillejos. La diferencia fundamental entre ambas es que las motillas se encontraban generalmente situadas al pie o cerca de ríos, cuencas fluviales y en zonas encharcadas y formaban una especie de pequeña loma en forma de abultamiento que sobresalía del terreno llano. Las morras tenían la misma distribución  y el mismo fin, pero generalmente estaban situadas en lomas de mayor altura y el nombre de castillejo provenía de recintos amurallados en lo alto de cerros y lomas de mayor altura.

De forma general podemos decir que todas eran construcciones con muros o murallas, y su forma perimetral era redondeada con varios pasillos circulares y donde existían habitaciones, almacén, un patio central y una torre. Siempre se trataba de humanos que vivían de la agricultura y se trataba de conjuntos familiares. Existía una persona que era la que organizaba todo el conjunto y de la dependían el resto. La torre central permitía poder ver el exterior, aunque eran de pequeña altura y también disponían de pozo de agua. Como núcleos de población solían estar muy próximas una motilla de otra, en general, podía divisarse una motilla de otra y eran núcleos de habitabilidad pequeños.

De las prospecciones arqueológicas realizadas se desprende que utilizaban envases de cobre o bronce con recipientes de cerámica y la presencia de armas defensivas.

Solían habitar en túmulos abiertos y también se encontraban restos de cadáveres. Y en muchos casos se llegó a pensar que las motillas eran túmulos funerarios.

Existen estudios realizados sobre más de 30 motillas y más que se están estudiando y entre las más conocidas se encuentran las ocho encontradas en Daimiel y las más de 23 localizadas en las Lagunas de Ruidera y muchas más por estudiar arqueológicamente como Munera, El Bonillo, Lezuza, Villarrobledo, Argamasilla de Alba y Tomelloso.