Promoción del turismo gastronómico ante COVID-19
Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Durante nuestros viajes y excursiones que todos hemos compartido con amigos y vecinos a otros lugares de nuestra extensa y maravillosa geografía ha sido frecuente encontrarnos en el paisaje construcciones de similar forma o parecida imagen que nuestros bombos tomelloseros, que, aunque exclusivos en cuanto a su forma de construcción, se han venido utilizando en diferentes pueblos españoles para el mismo fin que nuestras construcciones, que no ha sido otra que disponer de un lugar en el campo donde guarecerse para comer, para dormir y para evitar las olas de frio o calor que naturalmente ocurren a pleno sol, así como dar alojamiento a nuestras animales de tiro.

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Aunque el catálogo es muy extenso y reconozco que no he podido ver todos, porque sería poco menos que imposible, sí haremos relación de algunos que son interesantes y curiosos y que se encuentran extendidos a lo largo y ancho de nuestra geografía.

Todos los tipos de construcciones similares se realizan a plano campo utilizando siempre los distintos materiales que en cada zona, provincia o regiones se encontraban más a mano o con más frecuencia y acoplados a la forma de trabajo de los agricultores de tal forma que aunque sus construcciones son similares, la originalidad de cada zona las hacen distintas. Indudablemente el material prioritario utilizado en estas construcciones rurales son las piedras, de tal forma que en los lugares, zonas, provincias o regiones donde mayor abundancia de estos construcciones son en las que  las piedras predominan, bien por encontrarse amontonadas provenientes del continuo laboreo que levanta estos materiales a la superficie de la tierra y, al no tener utilidad, se amontonan en los llamados majanos y posteriormente se utilizan para distintos usos: trituradas para sacar caliza y materiales de construcción; para deslindar fincas con muros; para marcar superficies como parcelas, fincas o casas en el campo o para la construcción de refugios en el campo.

Hemos separado aquellas construcciones que disponen de una forma diferente a nuestros bombos, como cabañas, apriscos y otras y hemos reseñado únicamente las que tienen una forma similar y concretamente las que terminan en cúpula, de las que existen muchos ejemplos en nuestras tierras y poblaciones. Aunque hubiéramos querido señalar muchas construcciones de los miles de ejemplos que están en nuestra geografía, hemos seleccionado las que más parecido tienen con nuestros bombos, que son aquellas que denominamos como construcciones en piedra seca y dentro de ellas aquellas que únicamente están construidas con piedra y ningún otro material, aunque ante la dificultad de poder distinguirlas a simple vista, hagamos algunas distinciones entre ellas.

Cada una de estas construcciones han adoptado nombres específicos acostumbrados en cada zona, así existen distintas denominaciones para construcciones muy parecidas a nuestro bombos: tombos, cupuruchos, guardaviñas, chozos, chozas, tambores, cucos, cubos y cubillos, estos últimos muy utilizados en Castilla-La Mancha, y otras más que abundan en otras zonas, como en Extremadura que se conocen con distintos nombres y apelaciones: bujíos, pocilgas, chafurdás, furdas y torrucas, o como en Andalucía con las caracolas,  chinforreras y cotarros y otras muchas denominaciones distintas.

Yo compro aquí, yo vivo aquí

Aunque el origen de las construcciones típicas de nuestros bombos se ha trasladado únicamente a constructores tomelloseros, no es extraño encontrarnos con bombos en otros términos municipales distintos del nuestro, pero que, indudablemente han sido construidos por tomelloseros o personas que aprendieron de tomelloseros. Por otra parte tampoco es de extrañar que esto ocurra ya que los agricultores de Tomelloso han tenido tierras en más de quince términos municipales de la provincia y en la época en que los tractores no estaban participando todavía con intensidad en los campos y las distancias eran amplias , por lo que los propios agricultores construyeron esos bombos. Así podemos indicar que hemos encontrado bombos  en los términos municipales de: Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Argamasilla de Alaba, Arenales de San Gregorio, Cinco Casas y también en Pedro Muñoz.

Las razones de la construcción de estos albergues, cobijos o resguardos no hace falta insistir en ellos puesto que son lugares de necesaria utilización por la necesidad de poder disponer de lugares protegidos contra al sol, el aire, el viento, la lluvia y por la necesidad del descanso y protección.

En nuestro caso es preferente la explicación de aquellas construcciones llamada de piedra seca, donde nicamente se utilizan las piedras según se encuentran, sin necesidad de picarlas o modificarlas con algún instrumento sino colocadas según nos las encontramos, así como la utilización solamente de estas piedras y no otros materiales.

Una zona donde existen gran cantidad de estas construcciones es la región de La Rioja, especialmente en las tierras vitícolas y se las conoce con el nombre de guardaviñas, chozas o chozos y tienen unas características distintas de nuestros bombos. La mayoría de ellos son ovalados, relativamente estrechos de entrada muy baja y terminada en punta. Prácticamente tiene la figura de un cono; no suelen tener ningún tipo de ventana y servían de refugio de los viticultores y la diferencia más fundamental era que utilizaban argamasas para la sujeción de las piedras que eran planas.

Otra representación de estas construcciones de piedra en seco los constituyen los llamados cubos, cucos,  cubillos y chozos de la zona principalmente de Albacete y parte de Cuenca. Son los humildes “chozos” de planta cuadrada o levemente rectangular que se cubren, bien con techumbres sostenidas por toscos maderos, bien por cúpulas más o menos elaboradas. En todos los campos de la zona norte de nuestra provincia aparecen diseminados y en ocasiones compitiendo con los cucos y cubillos, estas, en muchos casos, achaparradas y humildes construcciones. Se les suele considerar como refugios de pastores y si bien en muchos casos ésta es su función primera, a la postre no es ni mucho menos la única. En este grupo a poco que observemos, encontraremos de nuevo al igual que en el apartado anterior, una gran variedad tipológica que pese a lo sencillo de sus fábricas, ofrecen una serie de interesantes rasgos. Sobre las plantas poligonales, se levantan los cuatro muros que difícilmente superan los 2 metros de alzada y a partir de este punto se inicia el cerramiento de la obra que básicamente adopta uno de los modelos de techumbre plana sostenida por maderos que hacen de caja.

Los denominados cubos son las construcciones asimilables a los guardaviñas de La Rioja. Los cucos eran construcciones de dos plantas  con distinta funcionalidad para cubrir aguas, tapar pozo y para guardar ganado  y eran verdaderas construcciones de piedra en seco con terminación en falsa cúpula.

 Los cubillos son construcciones similares pero que disponen de dos o tres plantas discontinuas y con protección exterior cercado de piedra.