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Cuadernos Manchegos
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Alfonso VI, entre otras muchas cosas y acontecimientos, fue el conquistador de Toledo, pero en este artículo queremos narrar discretamente los avatares de este rey con sus propios hermanos y se descendencia, es decir, la historia de su familia.

Fueron cinco hermanos por este orden: Urraca, Sancho, Elvira, Alfonso y García.

Su padre, Fernando I, de León, tuvo la “peregrina idea”, en contra de la tradición de nombrar sucesor de sus dominios al mayor, de repartir todos sus territorios entre sus cinco hijos, asignando distintos demarcaciones y dominios, que no vamos a describir por la brevedad  del artículo. Aunque en principio todos los hermanos quedaron más o menos contentos, pronto surgieron serios inconvenientes por parte de Sancho, porque como primogénito pensaba que debía haberle correspondido la herencia única. A partir de ese momento pelearon en una batalla y finalmente decidieron luchar entre ellos para repartirse los posesiones al que venciera, pero aunque Alfonso pierde, no cumple lo prometido por lo que siguen las desavenencias. No obstante en ese período deciden una tregua y así, mientras tanto, como si no quiere la cosa, se unieron en principio contra su hermano pequeño García, que era rey de Galicia y consiguieron vencerle y le enviaron a la taifa de Sevilla.

Se titulan ambos reyes de Galicia, pero enseguida continúan las desavenencias y en una nueva batalla en la que sigue venciendo Sancho, apresa a su hermano y lo envía a la taifa de Toledo, donde Alfonso, apoyado por su hermana Urraca consigue reunir fuerzas y se produce una batalla en la ciudad de Zamora, donde Sancho quería arrebatar la plaza a su hermana Urraca y  según la tradición fue asesinado por un traidor llamado Vellido Dolfos.

Por si los líos familiares fueran pocos, García regresó a  Galicia coronándose como rey y Alfonso de nuevo lo apresó y lo mantuvo retenido y encarcelado hasta su muerte en el castillo de Luna. Ya “resueltos” sus problemas familiares, se dedica a seguir conquistando y expansionando el territorio hispano.

Pero, este belicoso rey, sigue teniendo problemas familiares esta vez con su descendencia, pues los monarcas siempre intentaban encontrar un sucesor varón para dejar herencia de sus reinos.

Lo intentó en varias ocasiones y comenzó con  un pre matrimonio que no llegó a realizarse por la muerte de la futura esposa y posteriormente se casó cinco veces y mantuvo dos concubinas reconocidas. Pero tuvo mala suerte porque solamente tuvo cinco hijas y un solo hijo y precisamente con su concubina Zaida, pero con tan desgraciada fortuna que este teórico heredero falleció en la batalla de Uclés, donde perdieron las tropas de Alfonso.

Finalmente nombró heredera de sus territorios a su hija Urraca I, hija de Constanza de Borgoña.

Y con mejor o peor éxito he pretendido resumir la trayectoria familiar de este gran monarca que engrandeció los territorios hispánicos de aquel entonces y que hoy en día es incomprensible cómo pudo vivir con esa intensidad y aprovechó tanto tiempo para hacer tantas cosas en aquella época-siglos XI y XII-, pues vivió 68 años y debió mantener más de diez batallas en distintos puntos de la geografía de la península, cuando en aquel entonces no había nada más que caballos.

Por último recordar a nuestros lectores que fue la época del Cid Campeador y que la famosa “Jura de Santa Gadea” fue cuando el propio Rodrigo Díaz de Vivar le hizo jurar a Alfonso VI no haber sido el inductor de la muerte de su hermano Sancho.
También indicar que el tal asesino (V)Bellido Dolfos era un noble leonés, parece ser que amante de la hermana de Alfonso, Urraca de Zamora.
Recordar que su sucesora, Urraca I, se casó dos veces y su segundo matrimonio fue con Alfonso I, el batallador, que terminó, como ahora llamaríamos, en divorcio y separación de bienes, aunque en realidad se declaró nulo por cuestiones de consanguinidad, que también fue una buena salida.