Puntos Inclusión Digital Diputación Ciudad Real
Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Con este nombre se conoce a unas agrupaciones de personas que formaban cuadrillas armadas convenientemente organizadas que realizaban tareas de vigilancia y control de las zonas abiertas de las poblaciones, actuando sobre los asesinos, criminales, malhechores, ladrones y gentes que cometían actos de bandidaje fuera de determinadas localidades e iban armados y se encontraban dependientes del poder municipal de cada localidad.

En su inicio fue el rey Alfonso VI de León, el que concedió autorización a unas localidades de la provincia de Toledo parta establecer estas tropas para eliminar a los ladrones y “golfines”.

Estas denominadas “cuadrillas” se fundaron inicialmente por Fernando III, el Santo, padre del futuro Alfonso X, el sabio y tuvieron bastante actividad en distintas zonas de España. Una de las más conocidas y de las primeras en constituirse fue la Hermandad Vieja de Talavera, Toledo  a la que posteriormente se unió la de Ciudad Real(en aquél entonces Villa Real), donde llevaban una perfecta organización y se celebraban reuniones periódicas para establecer criterios de actuación y funcionamiento.  Ya en 1300 se produce una reagrupación de hermandades en los Montes de Toledo de gran trascendencia.

Se apresaban a aquellas personas que cometían delitos en la jurisdicción marcada previamente de cada localidad y preservaban de las delincuencias en los campos y lugares abiertos. Solían cometerse penas de muerte, y en sus inicios se les enjuiciaba de forma legal con pruebas y alegatos, aunque pocos se escapaban de las penas que se aplicaban. En general las penas que se dictaminaban eran de muchas clases. Desde el retención de su patrimonio y de sus bienes hasta el escarnio público, mediante paseos humillantes por la población, colocación del San Benito y en otros casos eran condenados a galeras, muy frecuente en la época, también se les utilizaban para trabajos forzados y en otras ocasiones en destierro de su lugar de origen o incluso enviados a las minas de Almadén donde su muerte era casi segura y también eran frecuentes los azotes y las multas.

Los paseos por las calles de la localidad se utilizaban como escarnio público y los reos, una vez juzgados, eran arrastrados por el suelo en una especie de saco. Cuando pasaban a las cárceles los alimentos que comían eran en su mayoría los proporcionados por sus familias, conocidos y amistades, ya que los gastos en general de estas cuadrillas escoltadas eran sufragados por los propios municipios. Y la máxima autoridad era el alcalde como responsable de cumplir las ejecuciones y las decisiones finales.

En general se formaban los que ya hemos denominado como cuadrillas y que estaban establecidos por personas contratadas con un jefe de cuadrillas, un caballo por cada determinado número de habitantes y guardias también en proporción  a su población.

La estructura organizativa se componía  de un soldado con caballo por cada 100 habitantes y un soldado por cada 150 y las cuadrillas las formaban cuatro personas. Su ámbito de actuación eran cinco leguas para los pueblos de más de 30 habitantes.

Este grupo de distintas hermandades perduraron hasta que los Reyes Católicos constituyeron la verdadera Santa Hermandad que es la más conocida, fusionando todas las existentes hasta la fecha, en las Cortes del Madrigal en 1476. Fue una de las estructuras de mayor duración y fueron suspendidas sus funciones, y por tanto su desaparición, en el año 1834.La anterior hermandad de Toledo, Talavera y Ciudad real fue llamada la Santa Real Hermandad Vieja.

La hermandad de Ciudad Real tuvo fama de ser una de las más duras con penas muy fuertes y son conocidas las realizadas en la aldea de Peralbillo, próxima a Ciudad Real capital, donde se asaeteaban a los reos y en Torre del Cubo.

El título de Santa fue concedida por el papa Celestino V.

ASPECTOS CURIOSOS

Indudablemente estos grupos defensores de la justicia en el campo pueden compararse con las actuales actuaciones  de la  Guardia Civil y podemos decir que sus predecesores, así como a los actuales cuerpos de guardería rural en vigilancia de evitar los desmanes o controles de la normativa actual, si bien estos últimos no tienen poder sancionador, sino simplemente de información y vigilancia.

También es curioso que estos componentes de la Santa Hermandad antes de la fusión de los Reyes Católicos iban vestidos con unas camisas con mangas largas que sobresalían de los chalecos  y las camisas eran de color verde que los distinguía y es muy probable que el color verde de la Guardia Civil provenga del color de estos cuadrilleros como en aquel entonces se les denominaba, para luego pasar en la época de la fusión de todas las Hermandades a unas camisas de color blanco con dos cruces: en el pecho y en la espalda de color rojo.

También es curioso la expresión que utilizamos muy frecuentemente que “A buenas horas mangas verdes”, que proviene de un dicho que era frecuente se comentara entre los habitantes de los pueblos, pues hubo un época en que la Santa Hermandad dejó de cumplir estrictamente sus deberes y de asistencia y control y siempre que se les llamaba llegaban tarde, por lo que esta expresión ha pasado a lo largo del tiempo como llegar siempre tarde a algún encuentro, cita y acuerdo.

Otra curiosidad es la apelación de “pringao”, que así se llamaban a los condenados a galeras que para distinguirlos de otros delincuentes se les pringaba el hombro con aceite y luego se les pasaba una soga ardiendo.

Como curiosidad importante podemos aportar que el actual solar que ocupa a Delegación de Hacienda de Ciudad siguió siendo hasta el año 1930 la cárcel de la Santa Hermandad.

Las cuadrillas y sus componentes tenían concedido el “derecho de asadura”, así llamada por poder disponer de una cabeza de ganado por cada hato de rebaño que pasara por su territorio.

La forma de cubrir los costos era lo que se llamaba la “financiación por sisas”, que no era otra cosa que la diferencia entre el precio que pagabas y el que se recibía una vez descontada una cierta cantidad o peso de lo comprado. Curioso que la carne estaba exenta de esta sisa y fue una medida muy impopular ya que el gravamen se imponía sobre los artículos de primera necesidad.

No se debe dejar pasar las continuas alusiones, tanto en la primera parte como en la segunda, que hace Miguel de Cervantes en su Quijote sobre la Santa Hermandad, pues es muy probable que la conociera con suficiencia y a la que tenía gran odio y existe la posibilidad que fuera en algún momento detenido por esta Hermandad, razón por las que alude en varios capítulos incidencias con la Santa Hermandad.

En el año 1973 se editó una serie de sellos por el valor de una peseta donde aparecen los personajes de las cuadrillas de la Santa Hermandad con su vestimenta usual, enseña y armas usuales.