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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Esta leyenda se basa en la existencia de un cocodrilo que se encontraba en la llamada Sierra de San Andrés de la localidad del Viso del Marqués.

 Alrededor de la extraña presencia de un cocodrilo en una iglesia existen numerosas versiones, unas más o menos reales y otras inventadas y como punto importante y lógico tiene su leyenda correspondiente.

La leyenda comienza cuando se localizó que  este animal recorría toda la zona del monte y sembraba el terror entre todos los habitantes de la población.

En muchas ocasiones las gentes del pueblo se habían preocupado en poderle cazar, pero el animal tenía una gran habilidad para saber refugiarse y esconderse cuando se veía acosado, por lo que las muchas escaramuzas que intentaron realizar en sucesivas ocasiones ninguna pudo conseguir capturar o eliminar al temible animal, de tal forma que llegó un momento que se convirtió en una verdadera obsesión para todos los vecinos, que finalmente se dirigieron al Corregidor para que tomara las medidas oportunas para solucionar el problema tan grave.

Al corregidor se le ocurrió pensar que tenía que buscar alguien que se atreviera a realizar la muerte del animal y nada mejor que dirigirse a un joven que se encontraba prisionero en la cárcel de Toledo, que tenía fama de ser una persona valiente, pues en sus antecedentes se encontraban numerosas pendencias con otras personas, teniendo una ficha completa repleta de duelos y desafíos, por lo que estaba de hecho preso.

Cuando al joven se le ofreció la posibilidad de quedar libre si se comprometía a capturar al terrible animal, éste no se lo pensó dos veces y aceptó la oferta que se le proponía.

Puestas de esta manera las cosas el joven se encaminó al monte para buscar al lagarto y, fue tanta su habilidad, que le lanzó un dardo en la garganta del animal y además la clavó una pica traspasándolo de lado a lado, de tal manera que el temible cocodrilo resultó muerto.

El pueblo quedó totalmente agradecido por la heroicidad del joven y todos los vecinos le trataron como un verdadero salvador.

El corregidor decidió que el animal debía ser disecado y mandó se hiciera, para después colocarlo en la iglesia de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en el pueblo.

Hoy en día todavía puede contemplarse en esta parroquia el cocodrilo disecado de unos a cuatro o cinco metros de largo, colocado en la pared.

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Realmente este cocodrilo se reconoce  se trajo al Viso por el marqués de Santa Cruz, don Álvaro de Bazán. El animal parece que fue capturado vivo por unos piratas que lo habían extraído de un templo egipcio. Se comenta que cuando se trajo, siendo de pequeño tamaño,  se lo llevó a su palacio, pero cuando se hizo grande lo disecó y lo donó a la iglesia para indicar que en estos lugares se debía guardar silencio.

Otra de las versiones explica que se colocó vivo a las puertas de la iglesia para que guardara el templo, pero se escapó y no hubo más remedio que matarlo y disecarlo y se colocó donde actualmente se encuentra.

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También es curioso comentar que alrededor de este “lagarto” existen distintas  serie de anécdotas y parafraseados que adornan la razón de este cocodrilo en una iglesia.

Así existe una especie de refrán que dice: “Tienes más hambre que el lagarto de El Viso, que le echaron dos carretas de paja cuando fue disecado, se las tragó y aún está con la boca abierta”.

 Otra de las cosas curiosas que giran alrededor del “lagarto” es que durante la Guerra Civil se le utilizó para presidir las reuniones del comité local revolucionario y cuando finalizó la guerra, y antes de devolverlo a su lugar en la iglesia, se le bautizó con agua bendita.