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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Continuamos intentando recopilar y resumir algunas de las leyendas de nuestra Región, procurando divulgar lo más posible nuestro extenso patrimonio existente buscando entre  las numerosas referencias y escritos existentes, tanto en los medios informáticos como en publicaciones específicas sobre estos temas, porque, si bien para los aficionados a estas temas son posiblemente suficientemente conocidas, para otras muchas personas  manchegas o fuera de la Mancha les pude servir de conocimiento de muchas características de nuestra región.

En este caso pasamos a hablar de la conocida como “La aparecía” o “La reina mora de Pinarejo”.

Pinarejo es una población ubicada en el sur  de la provincia de Cuenca, rodeada de tres autovías a escasa distancia que comunican la localidad de Castillo de Garcimuñoz con Belmonte y otras poblaciones y situado en la denominada Mancha Conquense.  La localidad ya se nombraba en el Quijote y dispone entre otras peculiaridades un Molino de Viento restaurado y la iglesia de Santa Águeda.

Molino pinarejo

La leyenda que nos cuentan se resume partiendo de la existencia de una joven mora muy bella, pero que causaba el terror en la población por sus malos hechos, ya que entre sus costumbres tenía la de aterrorizar a los que se atrevían a quedarse fijos en sus ojos, avisándoles que en la próxima ocasión se quedarían muertos. Acostumbraba también a ir a la fuente de la “Veguilla” con el cántaro y se colocaba la primera y si alguna se negaba la proporcionaba un golpe con el cántaro en la cabeza y quedaba muerta. También tenía la costumbre de acercarse al lado de los pastores en los abrevaderos y se les presentaba a medio vestir y el que se atrevía con ella quedaba atado e incluido en su harén. Otra  de sus “virtudes” era que a los que se les aparecía no conseguían olvidar los recuerdos de toda su vida y si se ponían a contarlo se quedaban mudos.

En esta situación un buen día una moza del pueblo se enteró que su novio había quedado prendida por la mora y dos días antes de casarse el novio falleció.

La muchacha quedó aterrorizada pero pensó en hacer algo para vengarse y acudió a una antigua anciana a la que pidió consejo. La vieja la aconsejó que la única manera de vengarse era vestirse de hombre y que fuese a la famosa fuente de Veguilla la noche de los santos y que evitara mirar a la mora a los ojos y consiguiera echarla agua bendita, pero advirtiéndola que al agua tenía que mojar los labios de la mora, porque si no el éxito no sería eficaz.

La muchacha, en una noche oscura, se aproximó a la  fuente y con los ojos vendados esperó. Al poco tiempo escuchó una voz susurrante que le hablaba cariñosamente de amor, aunque la moza ya sabía que esto podía ocurrir y se levantó y le habló igualmente de amor y con la misma suave voz diciendo que quería besarla y entregarse a su amor. La mora le dijo que se quitara la venda y la muchacha contestó que no lo podía hacer porque lo había prometido. Cuando la “aparecía” se fue acercando para abrazar al supuesto joven, ésta dijo que tenía que beber agua y lo hizo de un pequeño frasco que llevaba en la mano y ya, al acercarse a abrazarla, se besaron y cuando la mora intentó quitarle la venda, la muchacha aprovechó para echarle agua bendita en sus labios. Al instante la figura de la “aparecía” se volvió fuego y despareció el cuerpo.

A la mañana siguiente la gente del pueblo encontró una juncal quemado formando el cuerpo de una mujer sin conseguir explicación alguna, siendo la moza sin novio la única que llegó a conocer el suceso y la famosa y terrorífica mora despareció para siempre.

Resumido de la publicación realizada por el escritor conquense Paco Arenas y extraído del Blog “Los renglones de Paco Arenas “ y autor de varias novelas: “Los manuscritos de Teresa Panza” en el año 2015- que ya lleva su quinta edición y en la que aparece Tomelloso-; “Caricias rotas” en 2016 y un libro de poesías “Pisando barro, soñando palabras”. Su última publicación “Magdalenas sin azúcar” sobre la Guerra Civil que ya lleva su quinta edición.