Puntos Inclusión Digital Diputación Ciudad Real
Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Le incluimos el resumen de dos leyendas de nuestra Región que nos parece que pueden ser interesantes de conocer. Nos referimos a la llamada “Covacha del Moro”  en Priego (Cuenca) y la del “Callejón del Beso” en Hellín (Albacete)

COVACHA DEL MORO (Priego)

La leyenda cuenta que  un poderoso árabe tenía una  bella hija llamada Zobeya, que se enamoró del hijo del dueño del  castillo de Priego  y, tan enamorada estaba, que tenía ya pensado recibir el bautismo para ser cristiana.

Callejón del Beso

Sin embargo, su padre no se encontraba en disposición de permitir que su hija lo hiciera y preparó un engaño para poderlo evitar. Habló con una bruja que le prepararía un embrujo. Para ello convenció a su hija que fuera con él a una bodega y le ofreció a beber alguno de los licores que disponía, donde en uno de ellos se encontraba el brebaje que la bruja le había preparado. Cuando la joven bebió el líquido que contenía el hechizo, soltó un gemido que pasó a ser el silbido de una serpiente en la que se había convertido, con una tan grande repercusión que las paredes y techo de la bodega se hundieron y quedó tapada totalmente formando una cueva a la que se la puso el nombre desde entonces de la “Covacha del moro”.

La leyenda cuenta que,  al llegar el invierno  y en las madrugadas, es posible oír un silbido y el rumor de cantos de amor.

Esta cueva existe actualmente y se encuentra al pie de lo que era el Castillo de Priego del que actualmente solamente se puede apreciar la torre que se la llama Torreón de Despeñaperros.

EL CALLEJÓN DEL BESO (Hellín)

La leyenda se sitúa en la localidad de Hellín. Se cuenta que un hellinero había dedicado toda su vida al trabajo con esparto y, como consecuencia de su enorme actividad, se había quedado ciego, pero no obstante este hellinero seguía confeccionando piezas de esparto y para ello se sentaba siempre en el sitio acostumbrado próximo a su casa y seguía confeccionando piezas con el esparto, así como entonaba siempre una cancioncilla que ya era popular en el pueblo.

Callejón del Beso

Un buen día se formó un gran alboroto y la gente corría de un lado a otro y las mujeres acudiendo a la fuente para acicalarse. La noticia no fue otra que se comunicó que el rey Carlos V pensaba pasar una noche en Hellín y precisamente al hellinero, que se llamaba, Amalio, le indicaron que dormiría cerca de su casa.

Al día siguiente, Amalio con su garrota y unos cestos en la mano se quiso colocar en la esquina de la callejuela y escuchó comentar a dos guardias que custodiaban la casa donde pernoctaba el rey una conversación por la que uno le contaba al otro que el día anterior se había encontrado a una joven con un cántaro que era muy bella y se había quedado prendado de ella y la joven sin mediar más palabras le regaló un beso, según palabras del guardia.

Otro día estando en su sitio de costumbre, pasaron una pareja que se detuvieron delante de él y escuchó decir que el marido le preguntó si recordaba que en ese callejón era donde se habían dado el primer beso.

Callejón del Beso

En otra ocasión, estando igualmente en su sitio de costumbre, se le acercó una bella moza que le quiso comprar uno de los cestos y el buen Amalio se lo regaló. Ya cuando se dirigía a su casa apareció de nuevo la chica indicándole que no le había dado las gracias y acercándose a  Amalio le dio dos besos.

Sin embargo, a la mañana siguiente los vecinos apreciaron que Amalio no se encontraba en su sitio y, extrañados, se dirigieron a su casa y cuando entraron en la habitación encontraron a Amalio en su cama fallecido con la mano ensangrentada y  con un escrito realizado con esparto que decía: El Callejón del Beso.

A partir de entonces a este callejón se le llama en Hellín “El callejón del beso”.