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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Esta leyenda se encuentra localizada en la localidad de Cañada del Hoyo en la provincia de Cuenca, zona abundante en las llamadas torcas o lagunas.

A finales de la Edad Media en esta localidad se produce la leyenda que vamos a comentar.

 La población estaba integrada por moros, cristianos y judíos, además de una población más pequeña de gitanos.

Se narra que en esa localidad expresamente existían dos familias de gitanos que desde hacía mucho tiempo estaban continuamente enfrentadas y con muy malas relaciones.  En una de las familias se encontraba una joven gitana, llamada Currita de muy buena presencia y fama como persona y en la otra familia también un joven muy agraciado, llamado Jeromo y ambos se enamoraron, procurando que amabas familias no lo supieras, pero al final se enteraron de sus relaciones, pero, a pesar del desavenimiento de los dos familias, se apañaban para poder verse a escondidas mediante distintas artimañas y engaños, aunque las familias tenían prohibidas ambas relaciones.

Conociendo las circunstancias la familia del muchacho, ante la imposibilidad de poder impedir que se siguieran viendo, decidió marchar del pueblo, sin avisar a nadie de la decisión. A pesar de ello el muchacho se encargó de comunicar  a Currita la decisión tomada por sus padres.

Los padres, para que se notara menos su ausencia y evitar que la otra familia lo supiera decidieron marcharse un buen día por noche. Cuando la familia comenzó a abandonar el pueblo, según iban avanzando se comenzó a escuchar una voz de mujer que llamaba desesperadamente al muchacho, pero la familia no permitió que el joven volviera sobre sus pasos y ya  amaneciendo llegaron a la laguna cuando ya se veía la claridad y la familia observó que la gitana les seguía, por lo que el padre del muchacho se volvió y se enfrentó  a Currita insultándola al mismo tiempo que la decía que su hijo nunca se juntaría con ella.

Currita salió corriendo asustada, mientras que el joven, en un descuido de sus progenitores, consiguió despistar a su familia y quiso volver a encontrarse con su amada y cogió el camino intentando localizar de nuevo a la muchacha pero nadie le contestaba. Incluso llegó hasta el pueblo para intentar localizarla entre su familia, pero la muchacha había desaparecido por lo que el resto de vecinos comenzaron a recorrer todos los alrededores del pueblo para encontrar a la joven, pero sin resultado, pero dio la circunstancia que uno de los vecinos se dio cuenta que las aguas de la laguna se encontraban muy sucias,  turbias y de color verdoso, por lo que dedujeron que la muchacha se había ahogado en la laguna. No obstante prosiguieron la búsqueda hasta que dieron por perdida a la muchacha y abandonaron la labor de encontrar a Currita.

A los pocos días la gente del pueblo se acercó a la laguna y observaron que las aguas habían vuelto a su estado natural de transparencia y concluyeron que la laguna desde la desaparición de Currita se había transformado en un encantamiento.

Los vecinos decidieron que en recuerdo de la joven ahogada clavarían una cruz en una de las orillas de la torca y desde entonces fue conocida como la Torca de la Gitana. Tal es así que todos los años se produce el mismo suceso, pues las aguas cambian de coloración durante un tiempo para volver a recuperar su aspecto de transparencia a los pocos días.

 Existe una segunda versión que modifica en parte la anterior. La variación procede desde le momento que la muchacha deja de perseguir a la familia de su amante y éste a los pocos días se arrepiente y desea volver al pueblo y la familia de la muchacha le comunica que no ha regresado. El joven se acerca a la laguna y por casualidad encuentra en una orilla una cruz que era de su amada y además se apercibió que la laguna había tomado un color blanco.

Realmente esta laguna sufre distintas variaciones de color a lo largo del año, por cuestiones geotécnicas.