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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

La leyenda también es conocida como la “Piedra del Caballo” y comienza explicando que en la capital vivían dos hermanos gemelos que eran conocidos por su prestancia, su saber vestir, su habilidad con los caballos y su no menos prestigio bien ganado en el manejo de las espadas.

Sin embargo, su forma de ser y de comportarse era muy distinto. Uno de ellos  era una persona de carácter noble, religioso, enemigo de las peleas, por lo que demostraba ser una persona normal en la capital. Por el contrario el otro hermano era muy rebelde, muy agresivo y con fama de gustarle cortejar a las  mujeres.

Los hechos concretos ocurrieron  en el año 1595, cuando Cuenca se encontraba en plenas fiestas que se realizaron como consecuencia de la celebración por la canonización del obispo San Julián.

El destino tuvo que cruzar al hermano más sencillo con una bella muchacha de alta alcurnia y simplemente con haberse cruzado sus miradas quedaron prendidos uno del otro. Durante las fiestas bailaron y se cortejaron.

 La muchacha inició el envío de cartas  al joven donde manifestaba su amor y añadiendo sus deseos de volver a estar con él. Pero el destino quiso que en una de las cartas enviadas fuera entregada en las manos del otro hermano, que pensando que las cartas iban dirigidas a él, ni corto, ni perezoso se presentó en casa de la joven enamorada, sin definirse por su personalidad.

No obstante el enamorado tuvo conocimiento de esta visita y retó a su hermano en duelo y en el resultado de la pelea resultó herido el hermano que fingió ser el sustituto del joven realmente enamorado. El hermano bueno asustado del hecho de haber dejado herido a su hermano, se montó en el caballo y atravesando numerosas calles de Cuenca huyó del lugar donde había ocurrido el duelo y, cuando galopaba con su caballo, tuvo la mala suerte que al cruzar el río Júcar, que llevaba una fuerte corriente, el caballo se negó a atravesarlo, por lo que el joven volvió a insistir hasta que le caballo le obedeció, pero sin poder evitar que la corriente arrastró a ambos durante un pequeño recorrido, hasta que el animal tuvo la mala fortuna que  tropezó con su cabeza en una roca.

A partir de ese momento no se ha sabido nada del caballo ni del joven enamorado y desde entonces a esta roca se la llama “La Roca del Caballo”, aunque como hemos referido al principio también es conocida como “La piedra del caballo”.

Esta versión al cabo del tiempo ha sufrido diferentes modificaciones no sustanciales, pero consideradas como variantes en ciertos hechos. No hemos asignado nombre propios a los personajes por la sencilla razón que han sido modificados o asignados distintos según las versiones que hemos consultado.

He encontrado un final donde se dice que el hermano huido se salvó del río y, cuando salió de las aguas, se refugió en un convento, mientras que otro hermano, que se recuperó de sus heridas, terminó casándose con la joven muchacha.