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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Hace ya muchos años cuando era niño se comentó mucho, largo y tendido del acontecimiento que ocurrió en el año 1954 en Madrid que, aunque basados en hechos reales, se transformó en una serie de comentarios que más bien fueron inventadas o meras suposiciones o hipótesis que nunca sabremos muchas veces si las leyendas se forman a partir de hechos reales o que los acontecimientos verdaderos se transforman en leyendas como este es el caso.

Es curioso que este acontecimiento tuviera relación con nuestra Comunidad, específicamente con la provincia de Albacete y concretamente con su capital.

Pero, bueno, intentaremos resumir los hechos lo mejor posible en función de los numerosos datos que hemos podido obtener de diversas fuentes  publicadas en su día.

Los hechos comienzan en el año 1954, en Madrid capital, cuando una persona presenta una denuncia ante un Juzgado de Madrid  acusando de que su madre había asesinado a su hermana.  El hermano de la fallecida dudó de su madre, porque esta les hizo salir de la habitación donde se encontraba su hermana muerta, una vez que la habían visto, y ya no supieron nada hasta que la sacaron en el ataúd, pero sospechó porque encontró un cuchillo y una tabla en la habitación. El hijo piensa que ha podido ser su madre ya que poseía el hábito de hacer lo mismo con todo tipo de animales y que se había convertido en una obsesión. Presentada la denuncia ante el juzgado  la policía se presenta en la casa donde indicaba el denunciante y se encuentran en una de las habitaciones una vasija con la mano derecha de una persona derecha y en otras los ojos y un trozo de lengua. Ante estas pistas se procedió a la exhumación del cadáver donde efectivamente se comprobó que la hija tenía la mano seccionada por la muñeca, sacado los ojos de las órbitas,  pelada la vellosidad púbica y parte de la lengua cortada. La acusada negó que ella hubiera sido la que cometiera tal atrocidad y se la detuvo  junto con su pareja, haciéndose las diligencias oportunas. Durante el proceso que se celebró siete años después no se llegó a conocer no tener pruebas suficientes acusatorias. Se comprobó que la hija había fallecido de muerte natural-unos por hemorragia cerebral, infección pulmonar o leucemia, según otros- y que la profanación del cadáver era un delito, aunque parece ser que finalmente la madre reconoció que eran recuerdos que quería conservar de su hija. El juicio se realizó siete años después y la madre y el acompañante siguió sin reconocer los hechos y volvieron a reclamar una nueva revisión del fallo y les fue impuesta una sanción monetaria  y finalmente, de mutuo acuerdo, no se realizó juicio oral y fueron multados ambos y  obligados a un confinamiento y fueron llevados al Sanatorio Psiquiátrico Penitenciario de Carabanchel en Madrid. A la salida del Hospital se refugiaron en la casa que disponían en Albacete donde la madre salió muy deteriorada y quedó totalmente arruinada y a los 79 años falleció y se encuentra enterrada en el cementerio de Los Llanos de Albacete. Al poco tiempo también falleció su compañero.

Los hechos de forma resumida fueron esos.

La acusada era una señora que tenía unos precedentes biográficos muy curiosos y que podríamos entender como excéntricos en aquella época, pues fumaba en público, conducía coches y fue la primera mujer licenciada en derecho. Procedía de  una familia de alta alcurnia con varios títulos nobiliarios y había actuado de espía durante la Guerra Civil y además fue escritora, actriz en algún momento, pintora, se licenció en derecho y tenía el título de enfermería y sabía tocar el piano. Incansable viajera por distintos motivos y estuvo en distintos países  y se la llegó a denominar como la “Mata-Hari española”.

Se había separado de su esposo en años anteriores y convivía con otra persona que se había separado de su anterior esposa para vivir con ella. Su mayor afición era diseccionar animales una vez muertos y su casa siempre se encontraba repleta de animales de todo tipo, y su afición por el esoterismo y ciencias ocultas en una especie de hábito irrefrenable.

Tal es así- y de aquí viene la relación con Albacete- que ella disponía de una casa en Albacete donde solía pasar temporadas y donde la gente comentaba que solían ver salir y entrar a dos misteriosos personajes de tipo nórdico y que era donde se realizaban las pruebas con las disecciones que se hacían con los animales muertos. A la casa se la adjudicó el nombre de “La Casa de los Fantasmas”.

Nunca se llegó  a saber los motivos ni las causas de tal profanación, como tampoco los acusados clarificaron la situación.

A partir de este creemos sencillo resumen, se han ido disparando distintas versiones, con algunas pequeñas modificaciones y variaciones en las situaciones.

 Parece más creíble que esta señora se dedicaba a efectuar disecciones de los animales que iban muriendo  y guardando sus piezas en su casa y que la casa de Albacete existía un laboratorio donde se experimentaba sobre cierto tipo de productos de tipo agresivo, tóxico o contaminante, lo que muchos atribuían a la presencia de los dos personajes que existían en su casa sin saber los motivos de tales posibles experimentos e incluso se puede pensar que su hija quedara contaminada por alguna de sus experiencias.

Mano Cortada
Mano Cortada

En uno de los primeros artículos sobre “Dichos y Refranes” ya expusimos el famoso comentario que se cultivó en aquel entonces basado en este hecho:

En la calle de la Princesa,

vive una vieja marquesa

con su hija Margot,

a quien la mano cortó.

Moraleja, moraleja,

esconde la mano,

que viene la vieja.