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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Esta curiosa leyenda, como lo suelen ser muchas, se establece como una historia de amor, que desconocía y que he descubierto cuando he realizado mi trabajo sobre la localidad Santa María de Huerta.

Transcurre en el castillo de Belimbre, situado en la provincia de Soria, precisamente en el término municipal de Santa María de Huerta.

Haciendo una introducción diremos que el castillo de Belimbre fue conquistado por las fuerzas de Alfonso VI a los musulmanes y al mando de las tropas se encontraba un tal don Suero del Valle, luchando contra el que se encontraba en el interior Aben-Zaide.

La conquista se produjo mediante un ataque en el que de don Suero conquistó el pueblo con facilidad pero no así el castillo. No quiso atacarlo y propuso dar la oportunidad a los del castillo de la rendición, que no aceptaron. De todas formas el buen don Suero propuso a Aben-Zaide liberar a su hija, que tenía una gran fama de mujer bella, pero también rechazó la oferta, pensando lógicamente en no fiarse de la propuesta.

Al final se produjo el ataque y, una vez que los cristianos entraron dentro del castillo, se produjo un enfrentamiento entre ambos personajes y cuando estaban luchando se oyó un grito que era de la hija, llamada Zulima, que pedía que no se pelearan, pero siguieron luchando hasta que el musulmán murió.

 Conquistado el castillo, don Suero ofreció toda serie de facilidades a sus habitantes, permitiéndoles seguir en el castillo y les dejó en libertad. Don Suero se quedó en el castillo y lo celebró con una gran fiesta en la que participaron todos los que quisieron.

El rey Alfonso VI le dio la titularidad del castillo a don Suero, que habiendo ofrecido una gran casa y vivienda a la tal Zulima en las afueras, ésta tampoco quiso aceptar. Don Suero lo habitó y en el que se casó con su prometida, doña Luz.

En definitiva que Zulima estaba enamorada de don Suero.

Al año siguiente nació el primer hijo de don Suero y doña Luz.

Los hechos comenzaron a producirse cuando en el pueblo un día comenzaron a arder las casas por diversos sitios y que de inmediato don Suero se puso a intentar sofocar los incendios, que finalmente después de muchos esfuerzos consiguió apagar.

Cuando volvió al castillo ya era de madrugada y al volver a sus aposentos  se encontró con su mujer fallecida en el suelo y sin rastro de su hijo. Inmediatamente dio órdenes de encontrar y buscar a su hijo y don Suero, percibiéndose de los posibles hechos se dirigió a los aposentos de Zulima y llamando a la puerta nadie le abría, hasta que escuchó el llanto de su hijo. En lugar de violentar la puerta habló a través de la puerta con la Zulima, intentando convencerla que era a ella a la que quería y que tuvo que casarse con su mujer. La musulmana debió dejarse convencer y finalmente abrió la puerta y don Suero, nada más entrar, desplazó a la  joven con brusquedad, en busca de su hijo al que recogió. Zulima habiéndose dado cuenta del engaño y observando que los guardias de don Suero habían sacado sus espadas se lanzó por una ventana, falleciendo.

La leyenda trascendió de boca en boca popular comentándose que los días de tormenta, precisamente cuando se incendió el pueblo, se puede observar a Zulima en la orilla del río Jalón, lavándose las manos ensangrentadas en el río.

 En la actualidad el castillo de Belimbre no existen nada más que un muro con arco y torre, totalmente destruido y abandonado.