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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

En este artículo, y antes de comentar específicamente la presencia de la Orden del Temple en Castilla-La Mancha, parece obligado realizar unos pequeños apuntes del resto de España y su importancia, sin entrar en grandes comentarios, sino simplemente de una manera resumida, su relativa importancia y los lugares donde tuvieron mayor repercusión.

En nuestra tierra la presencia de la Orden del Temple también fue importante y especialmente en algunas zonas más relevantes como la Corona de Aragón donde estuvieron más representados. No debemos olvidar que, en esa época, España se encontraba en plena batalla con los árabes que invadían y acosaban  las zonas de la Península y por ello muchos reyes y nobles recurrieron a los templarios para poder defender sus plazas y territorios.

Tal fue así que, sin exceder de la importancia de los templarios en España comparándolos con el resto de países,  su actuación fue bastante  relevante y donde también tuvieron su poder, de tal forma que llegaron a tener tanta y mayor importancia como las órdenes hispanas de Calatrava y Alcántara. Es necesario recordar que  la Corona de Aragón en el siglo XII era de las más importantes de España, constituida por lo que actualmente es Aragón, más Sobrarbe y Ribagorza, parte de Castellón y de Alicante, además de la anexión de Navarra.

La relevancia de la Orden del Temple y su desarrollo de Aragón proviene del conde de Barcelona Ramon Berenguer III que se hizo caballero templario y al que sucedió su hijo Ramón Berenguer IV que en 1143 constituyó el afianzamiento de la Orden de caballería en defensa de su territorio y dando unas muy sustanciosas donaciones y prebendas como tierras, concesiones, diezmos y tributos. Durante este periodo los templarios realizaron varias conquistas en lucha con los nobles aragoneses en distintas poblaciones, incluso en Mallorca y Valencia, así como su actuación en la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212.

Al igual que en Francia sus posesiones en esta zona de Aragón y Cataluña fue muy importante, continuando con su labor de prestamistas lo que le produjeron poder adueñarse de importantes pueblos,  localidades, castillos y villas.

Sin embargo el proceso seguido por Felipe IV  en Francia, se intentó realizar de forma paralela cuando en España se supo la declaración del Gran Maestre de la Orden del Temple Jacques de Moray de reconocer su culpabilidad. El rey Jaime II, aunque en principio indeciso, acordó adueñarse de las propiedades de los templarios sin conseguirlo totalmente porque algunas encomiendas no cedieron al propósito del rey y se realizó una segunda batida incluso con detenciones y torturas a los templarios. Pero definitivamente en un concilio local de la Iglesia se les declaró inocentes y fueron liberados y compensados con importantes rentas. Se hace necesario tener en cuenta que la mayoría de los componentes de estas fuerzas de los templarios eran nobles que se habían incorporado como caballeros templarios.

 Sin lugar a dudas  en los reinos de Castilla y León y Portugal, el proceso de establecimiento de la Orden del Temple se produjo igualmente, con la misma misión de la Orden y con las mismas peculiaridades y características donde disponían de sus encomiendas y de sus fortalezas y castillos en la época de defensa contra las razias árabes.

Existen presencia de Templarios en Navarra, Logroño y la actual Castilla-La Mancha que más adelante realizaremos un artículo.

Finalmente, con la abolición de la Orden de los Templarios, la mayoría de las posesiones pasaron a otras Órdenes Religiosas especialmente favorecidas como la de Los Hospitalarios u Orden de Malta, inicialmente conocida como Orden de San Juan de Jerusalén y además otros órdenes que se crearon expresamente para recoger y administrar las distintas concesiones y encomiendas de los templarios; entre ellas las conocidas Orden de Montesa, de Calatrava, de Santiago, de Alcántara en España y la Orden de Cristo en Portugal.