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Cuadernos Manchegos
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María de Portugal ha sido uno de los personajes de nuestra historia bastante tratada en estudios, crónicas y trabajos históricos, aunque su biografía es poco extensa, pero sí su proceso y estancia en la historia de España, por lo curiosa y desde luego interesante de conocer.

Comencemos diciendo que María de Portugal, nació en el año 1313 y falleció en Évora (Portugal) en el año 1357, con 44 años.

Procedía del matrimonio del rey de Portugal, Alfonso IV, el Bravo y Beatriz de Castilla. Su vida fue un tanta aparatosa y con constantes intercambios de todo tipo.

Digamos que se casó con Alfonso XI  en Portugal en la localidad de Alafaies en 1328, teniendo 17 años.

La nueva reina disfrutó de la dote matrimonial, pues Alfonso XI le entregó el pleno dominio las posesiones de las villas, castillos y alcázares de Guadalajara, Talavera de la Reina y Olmedo con todas sus posesiones, lo que dio lugar al dominio de una gran territorio.

Sin embargo su vida no resultó muy feliz, especialmente en cuanto a su matrimonio, pues el rey comenzó a serle desleal pues se enamoró de Leonor de Guzmán, de la que tuvo numerosos hijos, entre ellos el futuro Enrique II.

El matrimonio estuvo a punto de invalidarse ya que el rey estaba molesto porque su  mujer no le proporcionaba hijos y ya comenzó a realizar los trámites necesarios para anular el matrimonio, al menos hasta el año 1332 en que nació su primer hijo, Fernando que terminó falleciendo al año siguiente y por fin en 1334 se produjo el nacimiento  de su segundo y único hijo que sobrevivió y fue nada menos que el futuro rey Pedro I de Castilla y León, concretamente denominado posteriormente como  “El cruel”.

Su alejamiento y escasa convivencia con el rey Alfonso XI, hizo que frecuentemente se retirara el monasterio de San Clemente de Sevilla donde pasaba largas temporadas.

En estas circunstancias su padre Alfonso IV realizó gestiones ante el rey Alfonso XI, para que repeliera las relaciones con Leonor de Guzmán bajo la promesa de ayudarle en la guerra contra los musulmanes, que concretamente cumplió durante el transcurso de la batalla del Salado contra los benimerines. Pero, una vez conseguida el dominio en la batalla, el rey olvidó su promesa y prosiguió con las mismas veleidades con Leonor de Guzmán, lo que hizo que la reina se rodeara de su propia corte de adheridos, entre ellos a Juan Alfonso de Alburquerque.

En el   año 1350, Alfonso XI murió de peste, sucediéndole Pedro I, con 16 años, lo que aprovechó la reina viuda para ejercer gran presión sobre los aconteceres y comenzó una serie de acontecimientos de gran violencia.

Además surgió  la circunstancia que se permitió a Leonor de Guzmán volver a la corte y fue la que realizó la maniobra de casar a su hijo Enrique con Juana Manuel, por lo que  la posible sucesión al trono quedara  para la descendencia de Pedro I. En el año 1351 María tomó la decisión de ordenar la muerte de Leonor de Guzmán que fue asesinada en Talavera de la Reina.

De esta circunstancia las relaciones entre María de Portugal y su hijo Pedro I se endurecieron cuando al casamiento de Pedro I con Blanca de Borbón se produjeron los  mismos hechos de desleal comportamiento con su esposa de igual forma que había padecido María de Portugal con María de Padilla.

A continuación María fue cabecilla de la revuelta que se produjo en el año 1354 contra su hijo y participó en 1356 en las luchas de la guerra castellana, endureciéndose aún más por haber acogido  bajo su protección a Blanca de Borbón.

Otro hecho importante ocurrido en el año 1356 se produjo cuando el rey Pedro asaltó al castillo de Toro donde se encontraba la reina con sus partidarios y asesinó a todos los acompañantes sacando a la reina del castillo.

En ese mismo año la reina decidió retirarse a Portugal, instalándose en Évora donde falleció al año siguiente teniendo 46 años, habiendo sido reina durante 22 años (1328-1350).

 Sus restos mortales  se encuentran en un sepulcro de madera en la iglesia del Monasterio de San Clemente de Sevilla, donde había pasado grandes jornadas de meditación.

CURIOSIDADES

A María de Portugal se le adjudicó el hecho de haber mantenido relaciones con un judío, llamado Pero Gil, del que había nacido Pedro I, por lo que a los partidarios del rey se les denominaba emperegilados y que posteriormente pasaron a llamarse petristas.

También se la acusó de mantener relaciones amorosas con Juan Antonio de Alburquerque.

El nombre de la localidad toledana de Talavera de la Reina, la denominación de  “la reina” se refiere expresamente a María de Portugal.