Puntos Inclusión Digital Diputación Ciudad Real
Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Siempre hemos comentado que “no hay mal que por bien no venga”. Frase hecha que demuestra el grado de optimismo que mantienen algunas personas ante la adversidad.

Nuestro protagonista nunca pudo imaginar que un accidente de tren le  llevaría a ser uno de los showman de mayor prestigio mundial hasta el punto de disponer de una calle en el Boulevard de Brooklyn, en pleno Nueva York.

Pero vayamos con la historia. Nuestro protagonista viajaba en un tren hacia una ciudad donde estaba contratado para una  de sus primeras actuaciones  artísticas. En su viaje llevaba todo lo necesario para desarrollar su actuación. Inmediato a la estación y en el cambio de vías, de repente el tren descarriló y nuestro personaje lo primero que hizo una vez pasado el susto y comprobando que no había padecido ningún tipo de lesión, se dirigió  al compartimento de las maletas  e intentó buscar sus pertenencias.

Asombrado comprobó que el muñeco que utilizaba para sus actuaciones,  que estaba empaquetado de cuerpo entero, había desaparecido. Siguiendo las pistas encontró, no sin su asombro, la cabeza del muñeco, pero nada del cuerpo, que encontró destrozado.

Preocupado porque la actuación contratada se tenía que realizar a las tres horas, encontró una caja de madera entre los destrozos del tren y se le ocurrió introducir la cabeza en la caja. En el poco tiempo que disponía arregló los goznes, limpió la cabeza y decoró como pudo la cabeza del muñeco.

Llegada la actuación de nuestro personaje, que su profesión - como habrán adivinado- no era otra que la de ventrílocuo, realizó una actuación cambiando de tono de voz del personaje según se abría o cerraba la puerta de la caja.

El espectáculo tuvo tanto éxito que se hizo tan famoso que le dio pábulo para conseguir nuevos contratos con este nuevo personaje.

Indagando sobre este acontecimiento nos encontramos con una historia que, aunque es posible que algunos la conozcan, no deja de ser interesante.

Gracias al accidente del tren la inventiva y, por qué no decirlo, la originalidad de su autor, la atracción consiguió hacerse mundialmente conocida y nuestro personaje ser considerado como el mejor showman de Estados Unidos y también como el mejor ventrílocuo mundial en aquella época. El nuevo personaje de la caja se bautizó con el nombre de Pedro y proporcionó innumerables contratos y éxitos en todo el mundo.

Pues bien, este personaje tan famoso y popular en los Estados Unidos y que fue conocido como el “Señor Wences””, no era otro que un español nacido en Peñaranda de Bracamonte, provincia de Salamanca y su nombre era Wenceslao Moreno,  que falleció con 103 años de edad  en el pueblo de Alba de Tormes( Salamanca).

Además es importante reseñar que su segundo mejor personaje fue el llamado Johnny, que consiguió también alta categoría y un destacado reconocimiento por la creación de este muñeco Johnny, que no era tal sino su propia mano izquierda, que, convenientemente decorada  con peluca y carmín, lo hacía con la propia mano.

Pues para mayor curiosidad este gran personaje famoso en Estados Unidos no  es o ha sido ni más ni menos tío de nuestro también famoso ventrílocuo y empresario  José Luis Moreno.

Todo empezó en un tren.