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Cuadernos Manchegos
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Tal es así su reconocimiento que existe un monumento a su nombre en la misma Plaza de Oriente de Madrid realizado en 1912 por, nada menos, que Mariano Benlliure, como también otro monumento en Melilla y existe un Regimiento Militar que lleva su nombre en la localidad de Siero (Asturias).

Su biografía es breve y  de pequeña extensión ya que murió a la edad de 22 años. Nación en Oviedo en 1887 y falleció en Beni Chikar en 1909.

 Cumplió su servicio militar ingresando en el Regimiento de Infantería Príncipe nº 3 y fue trasladado a Melilla, en plena Guerra con la insurrección de los rifeños en Marruecos. En una primera versión en los lances de la batalla fue hecho prisionero por los musulmanes y quisieron emplearle como parapeto, colocándole delante de los moros que querían atacar un fortín de los españoles. Los españoles vieron llegar al cabo Noval y no dispararon, pero el muchacho, viendo la estratagema que querían emplear los moros gritó: ” Disparad soldados. Aquí están los moros”. Dicho esto sonaron los disparos y en la refriega murió el cabo Noval.

Su nombre era Luis Noval Ferrao, pasando a la historia como cabo Noval.  Al año siguiente de su muerte le fue concedida la Cruz de segunda clase de la Orden Militar de San Fernando y a partir de entonces numerosas obras, condecoraciones y calles por casi toda España fueron establecidas como representante del heroísmo nacional. Así, como hemos indicado el monumento en plena Plaza de Oriente de Madrid; en su ciudad natal Oviedo tiene una placa colocada en su casa natal, así como como una estatua sobre su tumba. También escritores tan famosos como Francisco Jiménez Campaña, Julio Sánchez Godínez y León Castillo le dedicaron obras teatrales dramáticas sobre su persona como personaje principal. La Sede del acuartelamiento del Regimiento de Infantería Príncipe nº 3 en Siero y Noreñe (Asturias) lleva su nombre. En la ciudad de Melilla existe una calle a su nombre y una avenida en Sanlúcar de  Barrameda, así como calles en las ciudades valencianas de Alcira y Navarrés y otra en la ciudad de Logroño. Curiosamente en Tomelloso tenemos otra calle dedicada a este valeroso soldado.

De esta forma inicial se explican os hechos en una segunda versión. No obstante hay dos cosas en las que no se ponen de acuerdo y una de ellas son las palabras concretas que dijo el cabo Noval para alertar a los españoles.

No sé si voy a aclarar la situación o la voy a enredar más, pero parece que los hechos ocurrieron más o menos así: Los españoles tenían que reforzar una especie de refugio, campamento o fortín y para evitar el ataque de los moros decidieron adelantar unas vigilancias delante de la pequeña fortificación con seis trincheras ocupadas por dos soldados en cada uno y periódicamente se encargaba un soldado o cabo a pasar por las distintas trincheras por si había ocurrido alguna n ovedad. Una  de las noches aparecieron los moros atacando y disparando y precisamente el cabo Noval estaba de turno y en vista del ataque quiso regresar al campamento con uno de los soldados de los que vigilaban, pero al llegar estaban las puertas cerradas y no pudieron pasar, sin embargo el soldado que iba con él consiguió entrar, diciendo que no tiraran que era un soldado del regimiento - hay que tener en cuenta que era de noche, cerca de las dos - , por lo que los españoles dejaron de disparar. Los rifeños seguían atacando y el cabo Noval no encontraba la forma de entrar al fortín, pero se dio cuenta que los españoles no disparaban porque los moros decían.” No tiréis que somos españoles”. Allí es donde se asienta la heroicidad del cabo Noval, pues cogiendo su fusil se puso a disparar contra los moros gritando: “Disparad que son los moros”, por  lo que la batalla continuó, aún con la muerte del cabo Noval, cuyo cuerpo fue recogido al día siguiente.

Esto es lo que parece que sucedió, pero si repasamos los escritos y narraciones, que ustedes mismo pueden sacar de internet, lo que no está claro son las palabras que dijo en cabo Noval. Así he recopilado algunas:

“Disparad soldados, aquí están los moros”; “¡Tirad que son los moros! ¡Viv a España!”; a la pregunta de los defensores de: “¿Quién vive?”, el cabo Noval contestó: “España, pero tirar, que los moros vienen conmigo”; “Fuego, aquí, que son ellos” en sus distintas versiones: “Fuego, que son ellos”, ”Fuego, tirad, que son ellos”, ”Haced fuego sobre nosotros que son ellos”.

Tampoco parece claro si murió por los disparos de los rifeños, por los de los españoles o por la refriega de disparos de ambos.

En definitiva una gran héroe español y que, ¿por casualidad?, enlaza con la otra calle de Tomelloso como la del General Margallo (1893-1894), (del que tenemos otra calle en Tomelloso), también en Marruecos, pues esta fue la anterior a la Guerra de Melilla (1909), donde intervino el cabo Noval.

Nuestra calle del Cabo Noval tiene 500 metros de longitud, 97 números por la izquierda y 101 números por la derecha y se inicia desde la Calle Nueva y termina en la calle Zahorí.