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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Como todos los manchegos saben la ciudad de El Toboso es una localidad de la provincia de Ciudad Real, que contiene distintos monumentos -iglesia, convento, monasterios, museo cervantino-,  y que Cervantes la hizo famosa al describir a su adorado amor en la persona de Dulcinea, que, aunque Cervantes en un principio no quiso hablar del  lugar de la Mancha, en este caso sí dijo que Dulcinea era del Toboso.

Pero esta población guarda también el recuerdo de este personaje que realizó verdaderas hazañas en toda su carrera militar en las distintas luchas que mantuvieron las fuerzas reales contra distintas fuerzas y países.

Pablo Muñoz de la Morena y Martínez-Zarco, fue un personaje manchego que tuvo una gran fama y un gran prestigio como militar, aunque algo desconocido y olvidado por la historia en general.

Desde luego con esos apellidos cabe pensar que se trataba de un personaje de alcurnia y  de gran posición. En realidad era hijo de un gran patrono de fincas en su localidad en aquella época y, como sus antepasados procedían de linaje de corte real, decidió irse voluntario al ejército.

Este hombre nació precisamente en El Toboso en el año 1769 y falleció en Alcañices, un pueblo de la provincia de Zamora en 1848. Durante su carrera militar llegó a ser teniente de los Dragones de Lusitania  entre los años 1793-1794, aunque se inició como  cabo de las Milicias provinciales de Alcázar de San Juan a los 18 años combatiendo el bandolerismo.

Intervino en distinta batallas: conquista del  castillo de Montesquieu-des-Alberes en  1793; batalla de Mengíbar en 1808 y el sitio de Valencia en 1811, siendo condecorado por Fernando VII.

Otras batallas y acciones militares se sucedieron en la batalla del Rosellón en 1793-1795, con la Victoria de Carlos IV a las tropas francesas.

 Las batallas en las comunas francesas, así como la batalla del Paso de Dos hermanas, la de Andújar, la batalla de Bailén, la de Somosierra, la contienda de Valdepeñas-nombrado sargento primero- y la batalla de Ocaña, en esta última fue ascendido a subteniente y en la de Montizón,  contra los franceses, al cargo de teniente, fueron frentes donde nuestro personaje intervino, como vemos en una intensa vida guerrera y militar.

Se retiró en 1812.

Esta localidad de Alcañices era conocida por nuestro personaje por haber participado en alguna batalla y allí quedó instalado su hijo como ganadero y en aquel año fue a visitarle para pasar una temporada y allí falleció.

En la localidad de Alcañices (Zamora) el Ayuntamiento tiene dedicada una placa conmemorativa.